Una noche de esas largas de insominio en la década de los noventas, mi abuelo (Q.E.P.D) me preguntó que  hacía yo en casa con todos esos aparatos (un mixer, dos tornamesas, una unidad doble de CD, unos audífonos) y esa música "llena de tambores".
Eran mis primeros días intentando ser DJ.
Caí en un silencio tan largo por no saber la respuesta.
Lástimosamente (afortunadamente),  mi abuelo nunca tuvo el placer o la desgracia de conocer la Internet para poderle explicar etimológicamente, es decir el significado exacto y preciso de un este término que para él era tan distante o lejano como el término Play Station, blogs, la realidad virtual, entre otros.
Afortunadamente, (lástimosamente) a un solo clic Wikipedia me da la respuesta que nunca le di a mi abuelo: Un disc jockey, deejay, diyei o pinchadiscos es el encargado de escoger, poner y mezclar la música, grabada en discos, en fiestas, discotecas, bares, en la radio etc. Aunque la práctica empezó con discos de vinilo,  puede llamarse DJ a quien ambienta con música mediante cualquier otro sistema de reproducción, o a través de secuenciadores electrónicos. Actualmente muchos DJs utilizan sistemas de discos compactos
En Jamaica y en la música reggae, el término disk jockey o deejay, se refiere en cambio a los cantantes que improvisan sobre los cortes instrumentales que pone el pinchadiscos, mientras que a éstos se les llama Selectah.
Popularmente se les llama DJs [diyey]. Disk Jockey viene de la palabra inglesa Jockey,en español jinete, es decir se sugiere que se cabalga el disco.
Por estos días, después de varios años de muerto mi abuelo, me ha causado mucha sorpresa la gran cantidad de nombres y nicks que se ven en carteles análogos y digitales, la cantidad de colectivos, de amigos compartiendo discos, de iPods llenos de datos y de música,  de “maiespeises”, lo cual me  hace pensar que muchas personas quieren ser DJ,  como una forma de escape, para otros una forma de vida, y para unos pocos, o quizás la mayoría, una forma rápida de volverse famoso.
Cada día hay más y más DJs, como páginas de Internet,  moviendo su música desde el sur al norte, de oriente y occidente, trabajando en las heladas noches bogotanas y sobretodo aprovechando sus minutos de fama local, en muchos casos, enloqueciendo a  la gente hasta el amanecer. Djs faranduleros, nerdos, farsantes, tímidos, carismáticos,  egoístas, creídos, hombres, mujeres, gays, lesbianas, conformes, inconformes, amantes de la música, tramposos, mentirosos, honestos, pulcros, pero al fin y al cabo tratando de llevar a los oídos de la gente nuevas tendencias y nuevos ritmos.
Sin embargo,  como en todas las historias y cuentos como este, no todo es color de rosa porque es claro que el trabajo del DJ no puede darse desde el capricho, desde las ganas de ser famoso, o por el simple concepto de que "me gusta la rumba…"
Ahí es donde  los DJs  se vienen equivocando.
Un DJ es un líder de opinión, un chaman que circula la información de sus emociones, un andariego con su maleta regalando sueños e ilusiones. Un DJ es más que una persona poniendo música anónimamente para un público cautivo, pero tampoco es el salvador musical  ni la última Coca Cola del desierto.
Como me dijo esa noche mi abuelo, respondiéndose a él mismo su pregunta… "chivato, lo haces por diversión".

 

Por Federico Saretzki
fsaretzki@gmail.com