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Archivo Zonagirante: Pintalabios: Fiesta, el sabor de la alegría. (2001).
Se dice que la palabra carnaval viene del italiano carnavale, que significa algo así como quitar la carne. Pero por ahí no comienza la cosa. Si hoy voy a estar encargada de hablar de la fiesta tengo que remontarme a los antiguos griegos que celebraban en primavera los saturnales en honor a su dios del vino Dionisio. Y los romanos que celebraban sus carnavales antes de los ayunos y sacrificios religiosos que les impedían pecar, a estos les decían bacanales y los hacían en honor a Baco, comprendiendo de sobra el significado de la palabra, aquí se despojaban de toda culpabilidad y se dedicaban a gozar. Todo esto fue hace mucho tiempo y ahora las celebraciones se hacen sin dios ni ley, sin necesidad de un motivo para el guateque o con un millar de ellos. Nos enfiestamos por que es fin de semana, porque es mitad de semana, porque alguien nació o murió, por que la virgen bajó del cielo y por que volvió a subir. Nos enfiestamos porque dentro del ser, las celebraciones, juergas, foforros y zafarranchos, hacen parte de nuestras necesidades primarias, como comer, dormir, hacer el amor y tener techo y cobijo. Si hacemos una pequeña apología de la fiesta estoy segura que le veremos un poco más de importancia, por ejemplo, sabemos que en muchos lugares del mundo la fiesta es una expresión cultural, autóctona. Tiene una cantidad de elementos que la enriquecen y le dan forma. Para que haya fiesta tiene que haber mucha música, un poco de ruido, gente, mucha gente y felicidad. Pero lo más necesario es la música. En cada cultura la fiesta tiene su propia banda sonora, además hay muchos tipos de fiesta: Religiosa, gastronómica, de aniversario, por los astros, por los 4 La banda sonora de las fiestas depende absolutamente de los que integren el desorden o incluso el orden.Las hay super etílicas, en las que no es necesario que lo que suene sea movido porque ya nadie coordina, las hay muy masculinas o muy femeninas y no es porque sea gay, sino porque invitaron a los personajes equivocados – generalmente los amigos más aburridos y solitarios – y el Dj es el abuelito o la mamá. También están las casi desvestidas como el carnaval de Río o de Bahía, definitivamente nadie se puede dormir. Las étnicas, llenas de color y cosas por aprender, las desordenadas que nunca se sabe quien es el Dj, las de los bares y las discos – mis preferidas – las gigantescas como el Love Parade, las pequeñitas – para dos – hay infinidad de fiestas a las que seguramente todos hemos asistido y nos divertimos o aburrimos como ostras por la música y en pocas ocasiones por la gente que va. Lo que realmente me interesa, y es una observación que apenas empecé hace poco acerca de lo que pasa en la fiesta, es el nivel que ha adquirido. La fiesta nos acompaña desde que nos levantamos y caminamos en dos patas, es de siempre, pero sólo desde mediados del siglo XX, se ha formado una cultura tan grande y significativa que trasciende los salones de baile. Ahora es mucho más factible encontrar en la casa de un adolescente música que sólo sonaría en una fiesta techno, sólo para escucharla mientras hace sus labores, o en la casa de cualquier persona de edad no determinada discos de baile de salón, lounge, swing, mambo, bogaloo; sin siquiera conocer el placer de bailar, sólo por la pasión que provoca el escuchar. La fiesta, a mi parecer, se ha convertido en algo estético, artístico, coleccionable, algo enriquecedor, que ahora llena los estantes de música para tener en casa y gozársela sólo, sin necesidad de mil acompañantes enloquecidos. Se puede tener como una joya, miles de discos que hacen la fiesta desde siempre o las más recientes apariciones tecnológicas, según los gustos.Es como un enlatado, para consumir sólo o acompañado, frío o caliente, con cuchara o con las manos y a cualquier hora.La fiesta es suya, es mía y es de todos, la fiesta es el sabor que deja la alegría.
escrito por Alejandra Restrepo.
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