Archivo Zonagirante: Columna Sónica: Suena en días pasados (2002).

 

Cualquiera podría asegurar, hasta de la manera más  pretenciosa, que la vida es una película. Pero si continuamos con la idea, y más si recordamos escenas del film Strange Days, hay momentos que deseamos que queden grabados en nuestra memoria y que ojala pudieramos vivir una y una otra vez, con sólo conectarnos a una máquina y sentarnos a reposar atado a los recuerdos. En esos momentos, si seguimos en el esquema cinematográfico, deberíamos incluir instantes sonoros con las canciones que más nos han marcado y que hemos escuchado de manera repetida, sabiendo, además, que era medicina perfecta para la caída de ánimo y las dificultades.
Puede sonar ridículo, pero la primera canción que se me viene a la cabeza es Throwing things, de los desaparecidos Ned's atomic dustbin, una banda británica de sonido pop fuerte, con dos bajos y muchas secuencias, con detalles de mezcla y efectos que me fascinaban. Recuerdo estar con un walkman en mi antiguo trabajo, bailando por todo el local, en medio de lo que llaman vulgarmente "un día de mierda", recuperando fuerzas a medida que retrocedía el cassette y volvía a escuchar la misma tonada. También me acuerdo de estar en el carro con un muy buen amigo, camino a su finca, escuchando Dream Attack, de New Order, mientras abría la ventana y pedía que fuéramos más rápido, más rápido. Dejo esgrimir una cursi lágrima cuando escucho Waltzing Matilda, en la versión original de Tom Waits y tengo recuerdos de buenos días cuando pongo en mi equipo de sonido This is the sea, de The Waterboys. Vienen a mi memoria buenos momentos nocturnos cuando suena Weirdo, de The Charlatans U.K. o La cuerda planetaria, de Cerati-Melero. 
Si hablo de amores, hay canciones que inmediatamente están en la radio me remiten a determinados momentos con algunas novias. Hace algún tiempo, cuando salía con alguien, era inevitable el intercambio de grabaciones y cuando estaba de viaje, recibía de regalo algunas cintas con música que posibiblemente no podía obtener de otra manera. Había grupos en común que nos confundían y nos hacían pensar que ese momento era eterno. Lindas mentiras que sabían bien en esos días. No puedo dejar de relacionar el viejo material de The Cure con una de ellas, lo mismo cuando suena Parte de la religión, de Charly García.
Y las cosas llegan así, de repente, descubriéndonos lo débiles que somos: Un amigo me contó, por ejemplo, como se emocionó en el metro del D.F. cuando en los parlantes pusieron One, de U2, casi obligándolo a llorar. Más de uno de mis conocidos se transforma cuando escucha La Ciudad de la Furia, de Soda Stereo, o Ruby Tuesday, de Los Stones.
Son canciones que hemos adquirido no sólo de manera pública, sino en momentos privados, en instantes absurdos, ya sea en la ducha, en el carro, pasando frente a un almacen de discos o en el taraleo de un extraño. No importa cómo, pero ahi quedan, estampadas irremediablemente.

Si, ok, suena cursi decir que la vida es una película, pero está claro que todos tenemos una banda sonora que recapitula todo lo que hemos vivido. Esta claro que la música, sin exagerar, recapitula de manera clara todo lo que somos y porque hemos llegado hasta aquí. Es la música un excelente álbum de momentos que se nos desaparecen a veces de la memoria pero con la primera nota de cada canción vuelven a pegarnos con fuerza. No hay, entonces, afortunadamente, necesidad de la máquina de recuerdos de otras películas.


escrito por José Gandour.

zonagirante@yahoo.com

 

 

 

 

Buy it at Insound!  

zonagirante.com - derechos reservados 1999-2009.