Archivo Zonagirante: Columna Sónica: Dulces y amargas palabras que lamen los oídos (2002).

 

¡Que dificil es hacer una buena canción de amor! ¡Qué dificil es creer en ellas y cuando en el fondo lo que nos están vendiendo es una estampita comercial con tono cursi! Claro, me imagino que la mayoría de ustedes no escucha a Luis Miguel o Enrique Iglesias, que les parece empalagoso cuando canta N’sync o los Back Street Boys (me lo imagino, aunque no lo aseguro, ya que me parecería raro que alguien que comprara discos de ese tipo de artistas le diera por leer este cyberfanzine, aunque casos se han visto). Por ese tipo de productos comerciales es que muchas veces a los músicos que admiramos les da pena por momento hablar de cómo se les mueve el piso con la persona que quieren. Hay por ello quienes prefieren enredarse en metáforas inexplicables para llegar a decir cosas tan sencillas. Comienzan a hablar de la tostadora que se les daño por la mañana y luego de un pájaro que invadió sus sueños, combinado con la mayonesa sobre sus papas y después, no se cómo, a la prensa le dicen que eso es una canción de amor.
No por mostrarme sádico o rebelde de turno, pero a mi, entre otras tantas, me fascina Closer, de Nine inch nails, que, con todo y su lenguaje crudo y feroz ( Me dejaste violarte/me dejaste profanarte/me dejaste penetrarte, me dejaste complicarte..../quiero joderte como un animal/quiero joderte desde adentro/toda mi existencia esta errada/ tú me acercas a Dios). Es mucho más sincero en su diálogo de dormitorio, sin parafernalia excesiva, con sinceridad desnuda, de hombre frágil, a pesar de las palabras fuertes que contienen su discurso, que cualquier idiotez de Ricardo Montaner o payasos por el estilo.
Me aburren las canciones inocentes de amor, las que quieren volverse tan dulces que producen diabetes, las que imaginan un amor en el cielo, o en la playa al atardercer, agarraditos de la mano, mientras la brisa del mar mueve un poco sus cabellos. En Colombia se les llama “canciones para planchar”, de sintonizar en emisoras llamadas “Corazón Stereo” o marcas por el estilo, a eso de las 5 p.m. mientras se termina de hacer el aseo de la casa. Hace poco, por obra y gracia de un programador de una radio supuestamente juvenil volvieron a estar de moda. Al muy cretino no se le ocurrió mejor cosa que retornar a Daniela Romo y otras cantantes de épocas que creíamos añejas y alojadas en el baul de los olvidos. Su excusa era que “debíamos regresar al amor, a compartir chicle y mirarnos tiernamente, mientras la ciudad oscurecía” . Algún castigo legal deberían imponerle a ese hombre.
New order, la banda británica, hizo muchos de esos inolvidables temas que dejan devastado al oyente cuando atiende a sus letras. Sólo leer lo que dice Bizarre love triangle (Cada vez que te veo caer/ me arrodillo y rezo/ estoy esperando por ese momento final en el que tú diras las palabras que yo no me atrevo a pronunciar), emociona. Por lo mismo podemos citar ese sentido oscuro de las letras de Jesus and Mary Chain, más aún de las épocas de álbumes como Psycocandy o Darklands, de donde podemos citar este pedazo de la canción Happy when it rains: “Tú eres mi lluvia de día soleado, tú eres las nubes en el cielo, tú eres mi cielo más oscuro, pero tus labios hablan oro y miel y por eso es que soy feliz cuando llueve”.
Cuando hablamos de material latino, lo primero que viene a mi mente sobre el tema es lo que dice la canción que da título al álbum hecho entre Gustavo Cerati y Daniel Melero, Colores Santos: “Te extraño en las tardes/quizás no es amor lo que me hace buscarte”. También recuerdo a Julieta Venegas diciendo “Si solo quisieras bien podria hacerte feliz/ solo este dia haria Enero y Abril”. Puede parecer cursi leyéndolo así de corrido, pero en ella suena precioso.
En fin, cada uno tiene su enfoque al respecto. Como dicen, hay que ser tolerante. Yo, la verdad, creo que muchas veces, por jugárnosla de intelectuales buscamos demasiado enredo (y no lo digo sólo por la música), y por eso estoy de acuerdo cuando los españoles Los Ronaldos cantan “la vida es complicada y tú la quieres complicar más”, pero insisto que hay quienes han hecho de la palabrería golosa, del amor en globitos plateados y luces rosadas de neón su profesión y creo que son los que menos pueden contarnos de la vida, al menos de la manera como la narran. Y lo que más duele es que sus lágimas falsas y prestadas son las que les permiten luego, mientras sus canciones nos saturan en el asfalto, pasar frente a nosotros y presumir estúpidamente en nuestras calles con su mal gusto de lujo. Deberían prohibirles salir de su casa sin sentir vergüenza de su gran estafa.


escrito por José Gandour.

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