Archivo Zonagirante: Columna Sónica: Historias y canciones escuchadas desde el asiento trasero (2002).
Cuando me subo, siempre, lo primero que alcanzo a ver es su nuca y la emisora que está escuchando. Sólo cuando le digo a donde voy, veo todo lo demás, aunque muchas veces, cuando me bajo, caigo en cuenta que no recuerdo su rostro y es posible que haya viajado con él varios minutos, casi horas completas, sin detallarlo. Quizás ni siquiera en el momento que les pago, ya que muchas veces es un acto muy rápido, veo el taximetro, calculo lo que debo pagar y punto.
No tengo walkman y de por si creo que sería, y sé que a algunos les parecerá tonto lo que diré, pero de alguna manera me parecería grosero entrar de una vez al taxi con los audífonos puestos y no darme la oportunidad de escuchar lo que dice el conductor o saber que es lo que tiene sintonizado en su radio. También creo que muchas veces los taxistas tienen noticias que contar de primera mano de las cuales es bueno enterarse pronto. Ellos, o la mayoría de ellos, tienen muchas ganas de hablar. Otras veces, son pendejadas, aunque sirven luego para reírse en casa cuando nos acordamos:
5:13 p.m. en pleno centro de Bogotá:
Música: De esa que ponen en los consultorios odontológicos o en los centros comerciales que juegan a ser de alto status.
-Oiga gordo, estos trancones de Bogotá nos van a matar un día de estos.
-Ajá (lease con desgano, sin interés de responder ni analizar el tráfico de la ciudad por enésima vez).
-¿Qué vamos a hacer con toda esta cantidad de carros? Y lo peor es que el alcalde nos echa la culpa a nosotros los taxistas.
(De repente en la radio suena New York, New York).
-Mire gordo, el himno de Nueva York, en la voz de Sinatra. Seguro que en esa ciudad no tienen estos trancones.
-¡Claro! (respuesta irónica) y por eso es que se la pasan cantando esta canción con felicidad.
-Seguro gordo, no crea, esos gringos son unos berracos y ya tienen la solución para estas cosas.
-Bueno, ¿qué quiere que le diga?
-¡Muevase, estúpido que tenemos afan! Perdón gordo, ¿que me decía?
-No, fresco, que me acordé que me tengo que bajar por acá, que tengo que comprarle comida a los gatos, tranqui, ¿cuánto le debo?
4:58 a.m. llegando a Colegiales, en Buenos Aires.
Música: increíblemente clásica, si no recuerdo mal algo de Tellemann.
-No sabe señor lo que se agradece en este momento la música que está escuchando.
-Siempre me dicen lo mismo después de que salen de los bares. Es que esa música que escuchan en esos lugares aturde los oídos.
-Bueno, y me imagino que tendrá una buena colección de clásicos en su auto...
-No, la verdad es que solo llevo este cassette. Siempre lo pongo a esta hora, y por él me dan buenas propinas...
2:32 p.m. Por la circunvalar en Bogotá.
Música: Top 40, aunque suena algo medio rockero, casi imperceptible.
-¿Sabe? Por la calcomanía de Boca que lleva en su volante me acabo de acordar que he viajado en alguna ocasión con usted.
-Si, yo también me acuerdo de usted. Una vez lo lleve un domingo por la mañana a un almacen de muebles.
(Cambio de dial, paso a tropical barata).
-Man, tranqui, no tiene que cambiar de emisora, prefiero el rock.
-Ah, es que uno nunca sabe, a la gente le parece ofensivo eso del rock. Dicen que les molesta los oídos.
-No, fresco. Es más, escribo de rock.
-¿Ah si? ¡Qué bueno! Y me imagino, viéndolo así, que a usted le gusta la música pesada.
-Bue....no soy muy metalero que digamos. La verdad (y en ese momento me doy cuenta que me puedo meter en una conversación muy complicada, en la que si afirmo que uno de mis grupos favoritos es Massive Attack, el señor seguramente no tendrá ni idea de que le estoy hablando y entonces se hará un silencio muy incómodo para ambos)... ¿sabe qué? Ponga 99.1 y va a ver que es lo que me gusta.
-Huy si, esa es la emisora donde los viernes tienen un programa buenísimo de salsa, ¿no?
-Hay de todo, a esta hora ponen rock.
(Justo, al sintonizar la emisora, suena Linkin Park o Limp Bizkit, ya no me acuerdo, y ya no puedo decir nada, no quiero ponerme cansón y pedir que cambien nuevamente el dial).
-Huy, pero el señor como me va a decir que no le gusta la música pesada, vea pues!!!!
11 a.m. Por la avenida Libertador, Buenos Aires.
Música: Un cassette de los Redonditos de Ricota.
- Che, qué acento tan raro que tenés ¿Y de donde sos?
-De Colombia (cara contra la ventana esperando cualquier tipo de comentario).
-Che ¿y conocés a Los Aterciopelados? Suenan mucho por acá.
-Pues si, soy amigo del bajista, ¿Le gustan?
-La verdad es que no. Lo mío son los Stones, muero por ellos. También por ACDC. ¿Ellos ya tocaron en Colombia?
-No, desgraciadamente no. Allá sólo tocan Air Supply o The Real Milly Vannilly.
-¿Quienes?
-Nadie, loco, nadie.
10:30 p.m. Saliendo del parque Simón Bolívar.
Música: Diomedes Diaz, vallenato, a todo volumen.
-Oiga compadre, ¿y que es lo que pasaba hoy ahi en el Simón?
-Un concierto, Rock al parque.
-Huy, harta gente, ¿no compadre?
-Siempre, creo que había ochenta mil personas.
-Huy ochenta mil mariguaneros, eso debía oler a pura maracachafa, ¿no compadre?
escrito por José Gandour.
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