Archivo Zonagirante: Columna Sónica: ¿Quiénes viven en tiempos actuales? (2002).


Hace poco llegó una carta al correo de zonagirante, cuestionándonos el título de “contemporáneos” que utilizamos en nuestra presentación. Nos decían que este adjetivo no podía ser usado por el simple hecho de referirnos a la música actual, y más cuando nuestro campo de crítica no abarcaba géneros que de una u otra manera ocupaban campos más experimentales y que por ser ya casi inclasificables, se habían apoderado del término para poder ser mencionadas dentro de un espacio común.

El lector le daba un carácter cualitativo al apelativo, y nos expresaba su creencia que lo”contemporáneo” se salía del gusto de las masas y se establecía entre una élite privilegiada que no podía incluir cualquier adolescente que tocara tres acordes en el garaje de su casa y que por ello se creyera músico. Hablaba de lo contemporáneo como algo que no podía ser comprendido por cualquiera, que no debía ser abordado por todos, que pertenecía a las más sofisticadas salas de teatro y no a las multitudes en un estadio. En eso definitivamente difiero.

La verdad creo que el rock, en todas sus vertientes, hasta las que reniegan de él, ha marcado desde hace más de cincuenta años los momentos que vivimos, y, más que otra expresión musical, ha podido influir en el devenir de nuestros días. Por ese simple hecho, es la música contemporánea, per se. Pero creo además que hay un error en considerar lo masivo como algo obligatoriamente carente de calidad, indigno de un supuesto olimpo donde reposan las obras maestras del arte. Es casi que racista afirmar que si algo bueno llega a manos de la mayoría se corrompe. Eso, al contrario de ser contemporáneo, es retardatario, es arcaico.

En Zonagirante creemos en ese principio punk que dice que todos pueden hacer música (ya luego los oyentes escogerán qué les gusta y qué les disgusta). Si le vamos a dar un valor cualitativo a “lo contemporáneo”, debemos decir que creemos que la expresión va a la par de lo que en sí propone internet: que todo lo que se diga pueda llegar a oídos de todos y que, a su vez, cada una de las personas que reciba esta información pueda dar su opinión y respuesta al respecto. Creemos que la mezcla de opiniones genera combinación de criterios y eso, pensando de manera optimista sobre la cualidad humana, nos hace mejores, nos aleja de lo discriminatorio, de lo (perdón reitero el término) arcaico.

Como lo hemos dicho en artículos anteriores, nuestra ideología está basada en el mestizaje. Eso, entre otras cosas, nos afianza en nuestro papel de saber que estamos en América Latina y que nos dirigimos especialmente a gente de esta región del mundo, aunque agradecemos la lectura de cualquier habitante de este planeta. Creemos en la globalización, pero no en aquella que nos hace pensar que lo que hacen en el norte es lo único que se puede expandir y a lo cual debemos obedecer ciegamente. Creemos que las buenas obras musicales que se hacen en Venezuela, Bolivia, Argentina, Colombia, México, Perú, Chile y demás países de este continente pueden ser respuestas efectivas al mercado musical en cualquier parte del mundo. Creemos en ese tipo de globalización que nos hace pensar, como lo decía Toy Hernández, de Control Machete, en una conversación que sostuvimos hace varios meses, que más que un continente, América Latina es nuestro barrio. El creer que este mundo debería ser pequeño, sin fronteras, sin acabar con la grandeza de sus posibilidades, reflejándose todo eso en la música y demás artes, nos hace pensar que definitivamente no nos cae mal el hacernos llamar contemporáneos, ciudadanos, como todos ustedes, de nuestro tiempo.


escrito por José Gandour.

zonagirante@yahoo.com

 

 

 

 

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