Archivo Zonagirante: Columna Sónica: El mejor espectáculo pop del mundo (2002).

 

a la memoria de Andrés Escobar, ausente de las canchas y de la vida desde 1994

Siempre lo he dicho: El fútbol es, junto a la música, una de mis grandes pasiones, aunque debo admitir que por momentos me desencanto y me aparto un poco, como quien no quiere la cosa. Pero cuando llega la época de mundiales, me vuelvo una afiebrado aficionado, pendiente de todos los partidos, y si hay que madrugar (en este caso, en Colombia comenzarán a transmitir los encuentros a la 1 a.m.), lo hago. No importa. Además seguro que me acompañaran en esa labor la mayoría de mis amigos y muchos habitantes del planeta Tierra.
Esta es la época en la cual varios conocidos se hacen los desentendidos y otros les da mucha rabia que suceda este evento cada cuatro años. Hay quienes se creen más cultos porque detestan el fútbol y alardean con sus viejos argumentos, ya patéticos, en los cuales de una manera pseudo-poética no pueden creer que gran parte de la humanidad esté pendiente de 22 personas corriendo detrás de un balón. Su posición es casi comparable con la de esas personas que creen que el rock se acabó cuando se separaron Los Beatles. Esa postura mediocremente elitista está mandada a recoger hace mucho tiempo.
Eso sí, no todo lo que rodea el mundial es de mi agrado. Cuando las cosas se salen estrictamente del campo de futbol, y llegan a manos de astutos empresarios o viejos burocráticos que nunca patearon una pelota en su vida, el asunto se puede volver calamitoso. En el caso específico de la música, se puede ver de todo. Hace cuatro años vimos a Ricky Martin haciendo el himno del mundial y nos aburrió a casi todos (le hubiéramos creído más a Enrique Iglesias, al fín y al cabo su papá fue, al menos, un portero fracasado que con su mala voz atajaba más pelotas que con sus manos). Ahora de repente vemos a Britney Spears poniéndose la camiseta, sin seguramente saber siquiera quien es Pelé o Maradona. Lo único medio divertido es ver al argentino Alfredo Casero cantando en japonés para que al menos lo entiendan más personas en los estadios de Tokio. Señores de la organización: al menos pídanle estas labores a gente que sepa algo de balompie, y lo haya jugado, para que intenten con sinceridad expresar el sentimiento que se siente en un gramado, en un potrero frente a la casa, tratar de imitar a los ídolos de infancia, inventarse una cancha con el sueter o con unas piedras. Díganle a Rod Steward, a Sepultura, a Los Mox, a Manu Chao (me gusta la número 5, me gustas tú), a Juana la Loca, a cualquiera, pero no a Anastascia o a la Spears, gente que no entiende, ni entenderá nunca, porqué muchos lloramos de alegría con el gol del Diego frente a Inglaterra, o nos dió rabia la derrota de Francia frente a Alemania, en el mejor partido que mundial alguno ha visto, en el 82.
¿Mi favorito para este mundial? Bueno, definitivamente Argentina, aunque quiero ver que pasa con Francia, Portugal, Turquía y alguno de los africanos. Ojalá no lleguen muy lejos Brasil, España ni Alemania, no quiero un torneo aburrido y demasiado obvio. No creo que Ecuador, Uruguay o México hagan gran cosa y desearía que Senegal logrará algo, al menos agradar a la audiencia. Eso sí, la única apuesta que puedo hacer es que si alguien llama en estos días a mi casa en la madrugada me encontrará despierto, y en los entretiempos tomando café y oyendo New Order (quienes, entre otras, compusieron, la única canción decente para el certamen, hace varios años ya) a buen volumen para no dormirme. El mundial regresa y aunque el tiempo pasa y sólo cada cuatro años vivimos esto, no dejamos de ser niños frente al televisor, con la emoción de siempre, la del primer pitazo, la del primer gol, confirmando siempre que el futbol es el mejor evento pop a nuestro alcance.


escrito por José Gandour.

zonagirante@yahoo.com

 

 

 

 

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