Archivo Zonagirante: Entrevista con Tenebrarum (2002).
Acaba de salir Voices, la sexta producción en la carrera de Tenebrarum, un grupo de rock-metal de Medellín que se ha procurado una buena imagen y un público que los sigue a través de sus once años de conciertos, trabajos y una puesta en escena algo mística. Estuvimos hablando con David Rivera, violinista de la banda, sobre el disco, el género y el futuro del rock colombiano. Éste, el testimonio...
Cuéntanos de Voices, ¿dónde se grabó, quién lo produjo? Voices es nuestro más reciente proyecto, el cual se empezó a gestar hace tres años. Depuramos al máximo la música. Las letras pasaron por un tratamiento muy especial, ya que narran una historia y era importante que fueran las letras y no la música las que estructuraran el disco. Fuimos concienzudos, quisquillosos y agudos, fuimos duros con nosotros mismos. Con lápiz y papel elaboramos un proyecto y lo ejecutamos punto por punto. Usamos el mejor recurso humano y tecnológico que tuvimos a mano para sacar un álbum ciento por ciento “made in Colombia” para el mundo. Fue grabado en estudios El Pez con el apoyo del genial Jorge Ceballos, quien lentamente se ha ido ganando el puesto como el mejor productor de rock en Colombia. Fue de la mano de él sumado al criterio nuestro que produjimos conjuntamente el disco.
Lo masterizaron en Sterling Sound con George Marino… ¿quién es y qué significó para ustedes?
George Marino es uno de los más importantes ingenieros de masterización del mundo. Ha trabajado entre otros con Metallica, Kiss, Guns N ‘Roses, Aerosmith, Lenny Kravitz y Led Zeppelin. Fue un acierto y una suerte haber podido contactar a este hombre porque su talento le dio a nuestro álbum el toque que le hace falta a una banda nacional para que quede con un sonido internacional.
¿Eso cambia en algo el panorama de ahora en adelante para las bandas nacionales… el tener ya este tipo de conexión?
Yo pienso que eso no cambia nada. Lo que le abre a uno las puertas es la tenacidad, la paciencia y la perseverancia. Cualquiera puede masterizar y grabar en otra parte, el asunto es tener la convicción moral y el empuje para llegar tan alto como uno quiera.
Ya centrémonos en el contenido de Voices, ¿cuántos temas tiene?
Son diez canciones conectadas entre sí y un bonus track. Este último es una versión que hicimos de un tema de un violinista de new age que se llama Ed Alleyne Johnson. Lo hicimos más electrónico, le metimos percusión y bajo. Quisimos mostrar que Tenebrarum además de ser un grupo de rock-metal también puede hacer música más experimental aún.
¿Los títulos de los cortes también tienen conexión?
Los títulos están puestos en un orden específico, porque la historia es narrada por capítulos como un libro, cada canción es un capítulo.
Explícanos…
Tenemos un personaje principal, un héroe que está en búsqueda de espiritualidad en un mundo que no la tiene. Se topa con una orden de monjes guerreros, se convierte en uno de ellos y es mandado por barco a conquistar una tierra que es santa para ellos. Él es el guerrero perfecto, quien no teme morir porque ya está muerto para el mundo material. En el barco se conoce a sí mismo, enfrenta sus miedos y los derrota, en aquella tierra extraña le toca pelear, matar y conquistar su objetivo, allí conoce a una mujer muy bella, se enamora y pierde sus votos de castidad. Pero en un momento determinado le toca elegir entre Dios y el amor terrenal, escoge a Dios y muere como un héroe liderando a sus hombres en el combate.
¿Qué cuenta la historia? Voices es un álbum conceptual en el cual la música, las letras y la imagen están íntimamente relacionadas. Para escribir nuestro cuento decidimos basarnos en un hecho histórico concreto y escogimos algunos relatos de los caballeros templarios, orden de monjes guerreros que se fundó en Francia durante la edad media. Nosotros hicimos nuestro texto atemporal, con personajes sin rostro y sin espacio y en el fondo es un viaje a través de las pasiones humanas.
¿En que se parece esa historia a la realidad que se vive ahora en el país?
Nuestro texto es una historia de luz que se desarrolla en una época violenta y oscura. Somos una banda de luz en medio de una sociedad teñida de sangre y ensombrecida por la ignorancia. En ese sentido se parece mucho, pero tratamos de ser lo más sutiles posible. Definitivamente no somos una banda social.
Llevan entonces once años de recorrido nacional. ¿Cómo ha sido el terreno?
Ha sido difícil porque desafortunadamente proyectos independientes como el nuestro no tienen el apoyo que deberían tener. Los entes gubernamentales se han caracterizado por tener oídos sordos a este tipo de proyectos culturales y apenas hasta hace muy poco se han venido abriendo espacios. La lucha ha sido solitaria y tenaz.
¿Qué hace que Tenebrarum sea un grupo apetecido por tantos fanáticos sin tener un carácter “comercial”?
Haber perseverado once años nos ha labrado un sitio en la escena nacional. Somos un grupo veterano y la gente lo sabe y eso hace que se nos respete.
¿Qué opinas del papel de los medios de comunicación con la carrera de los grupos locales, del rock colombiano?
Pienso que el rock colombiano estaría más lejos si las emisoras y los medios en general hubieran apoyado más el movimiento rockero colombiano. Todavía estamos a tiempo de convertir la escena colombiana en uno de los pilares del movimiento rock latinoamericano. Los mexicanos y los argentinos están por encima de nosotros en ese sentido, porque para ellos están primero sus bandas. Muchos deberían seguir este ejemplo.
¿Qué papel juega el violín en Tenebrarum?
Es el sello personal que lo caracteriza y le da un sonido propio.
¿Por qué mezclaron instrumentos de corte tan clásico con otros de corte tan rock?
Para mí, la música es como un gran árbol con muchísimas ramas y le músico debe ser como una hormiga que tiene la capacidad de recorrer todas las ramas sin importar qué tan lejos estén unas de otras, porque todo viene de una misma raíz.
¿Quiénes conforman el grupo?
Juan Carlos Henao, guitarrista y vocalista, compone parte de la música. Julián Rivera es el bajista y yo, David Rivera toco el violín y escribo las letras y hago parte de la música también. Nuestro baterista es de sesión.
¿Qué otros músicos tocaron en el disco?
En el disco participaron músicos de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Eafit y la Orquesta Filarmónica de Medellín, entre los que se encuentran David Hoyos, Juan Miguel Echeverri, Pavel Tejeda y Wilfer Vanegas, ya que la mitad de las canciones tienen arreglo para orquesta de cámara. Los arreglos estuvieron a cargo de Jorge Arbeláez. Cantaron también Mirabay Montoya y Claudia Carreño. Felipe Martínez (ex Ekhymosis) hizo algunas percusiones y Jorge Ceballos tocó el bajo en una canción.
¿Con el álbum, es un nuevo género el que han presentado en Colombia?
Digamos que Tenebrarum sigue siendo en esencia lo mismo, pero musicalmente hemos madurado lo suficiente como para decir que estamos listos para proyectarnos internacionalmente.
¿Qué piensan del boom electrónico en el mundo, han tomado algo de ello para el grupo?
No hay nada nuevo. Todo está inventado y la única salvación para la música es reinventar cosas y fusionar sonidos. En ese sentido lo electrónico es una herramienta utilísima para recrear atmósferas.
¿Entre la corriente inicial del grupo y la actual qué ha pasado?
Once años de ensayo y error hasta que al fin hicimos algo que nos dejó satisfechos.