
Bonnie Prince Billy en Studio SP, São Paulo (Brasil), Nov. 27 de 2008)
En estos días, los artistas se hacen cada vez más frecuentemente al uso de figuras que les permita asumir diversas identidades en un escenario. El uso de alter egos se ha tornado útil para un artista que se rehúsa a dejar su trabajo labrado bajo el espectro del estereotipo. Al mismo tiempo, para el publico ese uso de alter egos puede dejar no menos que reservas o enigmas abiertos, al entrar la música en un terreno de suposiciones y misterios, terreno que deja entrever una pregunta amarga: ¿Cómo puede ser sincera la música que nace de un artista que se fracciona al asumir varias identidades?
El sombrío Will Oldham ofrece uno de los casos mas interesantes en años recientes: ¿Cómo un artista que asume diferentes identidades consigue responder con creces a esa pregunta, y como se hace mas fuerte a cada presentación? Bonnie ``Prince’’ Billy, una de las tantas personificaciones de Oldham, visitó Sao Paulo al final de noviembre para tocar por mas de dos horas en la renombrada casa de conciertos Studio SP. Como muchos artistas de habla anglosajona, Oldham es una admirador de la música brasilera. Acompañado del también guitarrista Emmett Kelly, Bonnie ``Prince’’ Billy ofreció un repertorio tan variado en su cronología como repetitivo en el concepto. No quiero dejar entrever una posición aquí: Oldham reserva su identidad de Bonnie ``Prince’’ Billy para interpretar temas de intensa y dolorosa sensibilidad, y por eso la temática es uniforme, no monótona. Durante las dos horas en que estuvo en el escenario (sólo se separó de su guitarra por siete minutos para reposar), Bonnie ``Prince’’ le cantó a sus mas íntimas y atormentadas vulnerabilidades. Cerrados los ojos, alzaba la mirada de forma desesperada para después descenderla hasta el suelo o hasta las cuerdas de su guitarra, la cual tañía con fuerza y desgarro. La presencia de Oldham es intensa en el escenario, sus movimientos ataráxicos a lo largo del show. Las ya tradicionales Horses, A Minor Place, y Death to Everyone ganaron tarareos del publico. Bonnie ``Prince’’ llevo al publico a las puertas del delirio con sus interpretaciones de Black y de Nomadic Revery – donde Nelly y los casi 500 espectadores hicieron los backing vocals. Pero quizá el momento de mas interacción entre el público y el artista se dio cuando Oldham canto I See a Darkness, esa su eterna canción que ya fue objeto de un cover de Johnny Cash. El público que se encontraba en el lóbulo frontal del escenario, exactamente al frente de los dos guitarristas, la cantó frenéticamente. Fue un momento brillante, intenso que Oldham describió antes de despedirse como ``maravilloso.’’
De manera poco habitual en este tipo de reseñas se habla de los asistentes a un concierto. No obstante, tal aspecto resulta relevante porque el articulo busca describir el espectáculo como un todo. La delicadeza de la música imponía al público una tarea adicional: la de hablar poco. El de Bonnie ``Prince’’ Billy fue un concierto atípico para el aficionado musical paulistano – en este sentido, es necesario ser indulgente. Al ronroneo de la audiencia se sumó un sonido que no estuvo a la altura del concierto. El aficionado brasilero está mas acostumbrado a shows rítmicos, donde el espectador sea compelido a saltar, a bailar, a conversar. La música es un motivo mas de congregación, no la razón de ser y estar en una sala de conciertos. Por algún motivo, el gran Joao Gilberto, en tono a veces agreste, les pide silencio en medio de la presentación.
Es también menester juzgar la interacción entre el artista y los asistentes. Aquí no vale ser indulgente. Bonnie ``Prince’’ fue generoso con el tiempo, en el repertorio y, especialmente en la calidad de la interpretación. No sería atrevido decir que la noche del 27 de noviembre fue una noche especial para quienes fueron a Studio SP – tanto para los aficionados de Oldham y sus alter egos como para aquellos que todavía no le conocían. Lo afirmo porque, al salir de Studio SP a las 2:20 a.m., percibí el alivio en muchas de esas caras que cantaron I See a Darkness, o que fijaron su curiosa mirada en ese rubio calvo y barbudo, alto y misterioso. Bonnie ``Prince’’ Billy fue gratamente generoso al compartir un poco de sus vulnerabilidades con los paulistanos.
Escrito por Guillermo Parra-Bernal
parrabernal@gmail.com
Más informacion sobre Bonnie Prince Billy:
My Space oficial.
Bonnie "Prince" Billy en LastFm.

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