Dos noches spinetteanas en Bogotá

Por Sergio Verano León

Si bien haber escuchado de Luis Alberto Spinetta en momentos en los que acceder a su obra no estaba tan cerca de las manos, conocer algunas de sus canciones ya era todo un privilegio de la vida, pues en las discotiendas eran casi inexistentes sus discos e incluso su nombre. Por ello tener la oportunidad de ir a un concierto suyo era algo quizás impensable para muchos. Ver al Flaco en vivo tendría que ser un sueño cumplido de innumerables personas de un amplio rango de edad y de mentes sedientas de conocer algo más de su exquisita obra caracterizada por su particular forma de escribir y hacer música. El Flaco, no se destacó por grandes giras en el continente ni fuera de él. Sin embargo visitó algunos países durante su carrera, y en 2004 sería el turno para Colombia.

A finales de octubre y principios de noviembre, se llevaría a cabo la décima versión del festival Rock al Parque en el parque metropolitano Simón Bolívar en Bogotá, con un gran cartel y la buena noticia de la primera y única visita de Spinetta al país, quien cerraría la segunda de tres jornadas del festival, y al mismo tiempo cumpliría el sueño de miles de seguidores que durante años esperaban tan onírico momento.

El sábado 30 de octubre, el bar El Sitio sería la primera estación sonora del Flaco. La apertura del concierto estaba a cargo de la no muy conocida y subvalorada banda local Ardila Lunch (Alejandro Gómez Garzón, Juan Carlos Padilla, Álvaro “Coque” Arango, Diego Aguilera y Juan Andrés Otálora) quienes brindaron una presentación impecable con sus mejores canciones y a la altura de la ocasión. Por su parte, el Flaco estaba respaldado con una nómina de lujo: lo acompañó en el bajo Nerida Nicotra,  en los teclados Claudio Cardone, en batería Christian Judurucha, en el sonido Mariano López  y su gran amigo y mano derecha en tarima Anibal “La vieja” Barrios, quienes se sorprenden con un desborde de euforia por parte de los visitantes que saben que vivirán una noche mágica e imborrable. El Flaco llega armado con las que llama “sus mejores amigas”; dos guitarras  hechas por el Luthier Argentino Rudy Pensa. El repertorio escogido para su primera fecha en Bogotá, abarcó gran parte de su carrera, pasando por Plegaria para un niño dormido, Durazno Sangrando, Era de Uranio, Despiértate nena, Resumen Porteño, Perdido en ti, Pequeño ángel, y varios cortes de su último álbum Para los Árboles, entre otros. Este recorrido fue bastante emotivo y de ensueño. Era increíble verlo tan cerca y con una humildad gigante, demostrando su agradecimiento por el recibimiento tan caluroso y particular de los colombianos. Frente a los gritos descontrolados de la mayoría de asistentes, quienes pedían sus canciones preferidas, el Flaco dijo: “Permítanme que les cuente algo, ¿saben lo qué hago? cuando la gente pide muchos temas, sorpresivamente les digo; a ver ¿Qué temas les gustaría escuchar? (el público responde a gritos cantidad de títulos) y les digo a ustedes lo mismo que les digo allá, no entendí ningún título, así que voy a tocar lo que yo quiera”. La jornada estuvo acompañada de muchas lágrimas de alegría y nostalgia, pues parecía que el tiempo marcaba una gran suspensión, haciendo de su presentación una escena de no creer. Finalmente, el Flaco se despide del público que alucinaba con su obra, diciendo: “desde ya me estoy despidiendo de ustedes, hasta mañana, la prueba de sonido es a las 8 de la mañana” y cierra con la mítica Ludmila de Spinetta Jade, haciendo estallar de alegría y movimiento a los asistentes.

El domingo 31 de octubre, la segunda estación sonora sería la tarima de la plaza principal del Parque Simón Bolívar, precedido por la banda local Morfonia y sus compatriotas Babasónicos. Queriendo algo más íntimo en tarima, el cuarteto de Spinetta se acomoda de manera cercana sobre las tablas y allí interpretan un repertorio que contiene temas de la noche anterior y otros como Luna Nueva, Mundo Arjo y Las Olas. Esa noche no solo fue especial para los que vieran por primera y última vez a semejante leyenda viva de la música latinoamérica, sino también para el mismo Spinetta, quien en una entrevista dice: “He venido de tocar en Colombia, en Rock al Parque, ante una multitud de 150.000 personas, que me hicieron tanto, y me ovacionaron de una manera tal, que no me lo voy a olvidar en mi vida, podría decir que fue el show más exitoso desde que empecé a tocar hasta ahora, ¿por qué? Porque nunca había ido a tocar a Colombia, y la noche anterior toqué en un boliche para mil personas, pero al otro día me enfrenté a una multitud ansiosa de ver al viejo Spinetta, desde hace 30 años me estaban esperando, y cuando yo empecé a cantar, pasó algo, una energía, una cosa así que te juro que inolvidable”. Sin duda fue una noche sin precedentes, cargada de sonidos cuidadosamente ejecutados y de la gran inmensidad musical, que para muchos está por fuera de lo imaginable, pero que para Spinetta simplemente es música. No es descabellado decir que la noche del 31 de octubre de 2004, el Flaco le cambió la vida a muchos.

 

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