Por José Gandour @gandour

Paul Westerberg, líder de la banda norteamericana The Replacements, en muchas de sus entrevistas afirmó reiterativamente  que lo más interesante de una escena musical está en sus espacios más subterráneos. Los sectores más underground de la movida cultural de cualquier ciudad ofrecen más sorpresas, más riesgo, mayores oportunidades de la boca abierta, y, en el mejor sentido de la palabra, más peligro. En una urbe como Bogotá, cuyo movimiento cultural por momentos se esfuerza demasiado por satisfacer a los grandes medios y los modos corporativos, por suerte existen instantes de destello, luces que se rebelan para iluminar rincones que muchos quieren ignorar.

Nos alegra que en la capital colombiana existan conciertos como el Festival de Música Impopular del Siglo XXI, una fiesta de sonidos contemporáneos con talento local que busca ser reconocido desde los pisos más bajos. Ya de entrada fascina que dicho evento se haga en una bodega industrial ubicada en el agitado Siete de Agosto, barrio conocido más por su actividad comercial legal (e ilegal) que por su vinculación a cualquier renglón artístico. Por otro lado, celebramos que las organizadoras, Pola Laínez y Alicia Barón, no lleguen ni a rozar los treinta años de edad y ya, a estas alturas, vayan por la tercera edición de su certamen, a celebrarse este sábado 25 de mayo, a partir de las 4 pm, en la calle 66 # 19-45. Nos alegra haberlas encontrado a avanzadas horas de la noche para poderlas entrevistar y saber más de su cuento:

¿De qué se trata el festival?
Pola Laínez: El festival de música Impopular del siglo XXI es un espacio diseñado para exponer nuevo talento musical nacional y catapultar bandas y artistas en su carrera. La idea es conectar nuevas bandas con nuevos públicos, logrando así mover la escena musical local y apoyando la industria musical nacional.
Esta edición “grande” que se celebra una vez al año, también cuenta con una galería de artistas incomprendidos, en dónde se expone obras de arte en su mayoría realizadas por estudiantes universitarios. Esto se hace también para apoyar la producción de arte, que creemos que va vinculada con la música.
Por último, a pesar de que este evento es una vez al año, contamos con pequeños toques llamados “Leitmotiv sessions” los cuáles son temáticos y con un fin social. Es decir, se escoge una temática y a raíz de ésta se escoge máximo 4 proyectos musicales para tocar. Se maneja una campaña ilustrada sobre el tema escogido y finalmente se escoge una fundación (que vaya con la misma temática) a la cual se le hace una donación. Esto para devolver un poco a nuestra sociedad.
Es una apuesta a algo distinto, a una nueva manera de vivir la música en vivo y de creer en la música impopular.

 

¿Cómo se hace la curaduría del festival?
Alicia Barón: Mediante una convocatoria. A partir de esta nos sentamos juntas a encontrar bandas con propuestas nuevas y gente muy talentosa. Con esto generamos una curva musical
Pola Laínez: Exacto! Siempre tratamos de dar una gran variedad de géneros para que realmente sea un festival de música variado que muestre varias gamas de la escena.

Basados en esa variedad, ¿a qué suena el festival?
Pola Laínez: Jaja gran pregunta…el festival suena a una lista de Spotify que uno nunca organizó jaja es decir, es algo súper variado, que realmente no sabes en qué orden va a sonar pero que es música que te gusta… música para todo momento… ¿me hago entender?

¿Pueden hacer una corta descripción de las bandas participantes este año?
Pola Laínez: Bueno, vamos en orden:
1. Mandril: es una banda de rock psicodélico conformada por músicos que tienen una gran técnica en sus instrumentos, pero también cuentan con un estilo de música muy pulida.
2. Arde la senda: es reggae-ska, que además cuenta con un Saxofon, lo cual la hace música muy bailable y alegre!
3. Chamo: es un proyecto que tiene una voz hermosa pero es también uno de los representante pensamos, de la nueva onda de música Indie rola, es muy mágica!
4. Los Eddies: es un proyecto de una especie de punk muy rolo jaja sus letras son súper divertidas porque hablan de nuestro día a día pero tienen algo interesante ya que en vez de una guitarra cuentan con dos bajos.
5. Metrópolit: es una banda como de rock electrónico muy buena, hay pocos proyectos de ese tipo aquí (por lo menos que hayamos escuchado) así que es música para bailar pero también para sentarse a escuchar con lo ojos cerrados, algo muy original.
6. El Venue: está banda es realmente algo fresco, es funk muy bien hecho y muestra realmente una nueva cara de la escena “underground”, es una banda que ya está comenzando a tener un gran recorrido y realmente esperamos mucho de ellos.
7. Pyspo: rap-trap-dembow… realmente este es un artista que está innovando en este tipo de géneros y definitivamente es alguien que toca tener en la mira.
8. Sonoras Mil: música caribeña que sólo incita a bailar y a pasarla bueno, tienen una propuesta muy pulida pero también muy autóctona y eso siempre gusta mucho.

Por último, ¿les gustaría que alguna de estas bandas dejara de ser impopular y convocar en un tiempo mucha gente en sus conciertos? ¿Creen que uno de estos artistas será mainstream algún día?
Pola Laínez: Jaja claro! Ese es uno de los objetivos del festival, catapultar talento… digamos que lo impopular tiene doble sentido: en primer lugar está el sentido literal de la palabra, pero en un segundo plano el ser impopular es un estilo de vida, el cual supone siempre ser original y no dejarse llevar por toda esta corriente de “lo que debería ser”, ser diferente. Jaja en cuanto a lo mainstream, no podríamos realmente decir, pero definitivamente pensamos que todas las bandas que han tocado y tocarán en el festival de música Impopular del siglo XXI son proyectos que merecen ser escuchados y son proyectos que pueden inspirar a futuros músicos, mostrando que si hay espacio para este tipo de música “no convencional”

 

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