Maiquetía señaló el rumbo del 2015 (Venezuela este año)

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maiquetiaPor Kelvin Malavé @kelvinmalave

El año 2015 para la música en Venezuela estuvo marcado por el nacimiento de cantautores, y la partida de muchos músicos del país. La fuerte crisis económica en Venezuela ha traído como consecuencia que muchas bandas se han disuelto y varios músicos han emprendido el rumbo a otras tierras, sin embargo los que han decidido quedarse en nuestra tierra y algunos otros que se han marchado prueban con el formato solista para dar paso a sus composiciones musicales, como es el caso de Hotel, Carlos Angola, Reyes e Irán, entre otros.

Con el éxodo de músicos que han abandonado el país si una banda sonora nos define el año es el tema Maiquetía de Irán, antiguo vocalista de Los Paranoias, quien ahora en formato solista relata algo así:

Que noche tan lenta
con seguridad el sol vendrá a recordar
que el tiempo ha pasado
y aquel día tan recordado
sigue su camino
y ahora estoy frente a un país vacío…

A uno de los que le fue mejor este año es a Ulises Hadjis, oriundo de Maracaibo, y con epicentro actual la ciudad de México, desde ahí está construyendo una carrera exitosa. Este año lanzó uno de los mejores discos del pop rock venezolano del 2015, Pavimento, y con su formato guitarra y multiefectos, gira por toda Latinoamérica logrando que su música se escuche en cada rincón del continente.

Otros que fueron a dar a tierras aztecas, con disco bajo el brazo son los Okills, quienes luego de editar su disco América supersónica se marcharon para hacerse una carrera en tierras mexicanas. Lástima que este no rodó suficiente en Venezuela, porque es uno de las mejores producciones del año, no sólo por lo lírico, sino por la identidad de su música.

Si un género musical venezolano está pegando fuerte desde hace un par de años es el hip hop, hoy en día el ritmo con el que más giran nuestros artistas en el exterior. Akapellah, Lil Supa, Apache y hasta Mcklopedia son una muestra de esto.

Otra de las características musicales del año que termina es el resurgir de la música tradicional venezolana, capaz de llenar grandes teatros y consiguiendo fuertes patrocinios de la empresa privada, los circuitos radiales no los colocan, no hay legislación que lo impulse, sin embargo el público venezolano le presta una gran atención a este formato musical. El ejemplo más representativo es C4trío, nuestros verdaderos “pop stars venezolanos”, a ellos se le unen agrupaciones como Los Sinvergüenza, Pepperland y recientemente Ensamble Acidito, con su obra prima: La muchacha de ojazos negros que come tamarindo.

El reggae venezolano este año se adaptó a los nuevos formatos, y si bien nacieron buenos discos como el segundo de Jahkogba, Lo que soy, o el primero de Ababajah, Amanecer, el formato de sound system ha atraído los mejores escenarios, y de la mano de Consultorio Records están saliendo buenas producciones discográficas y excelentes eventos. Para muestra, Dr. Norrys, Adelking Farmer, Ras Neftali y Jey Da Polemic, entre otros.

La misma suerte de renovación no ha pasado con el ska, ritmo con el que nos conocen fuera de nuestras fronteras, pero en la escena no hay innovación, nuevos conceptos, etc. Una muestra de esto es que el festival más grande del género, el Skaricuao, cerró con dos agrupaciones del siglo pasado: Big Mandrake (antes Sin Sospechas) y Palmeras Kaníbales.

En el punk uno de los mejores discos de todos los tiempos salió este año: Conspirando en el bar, de La Mueka, quienes consiguen un sonido contundente, fiestero, de bar, con un grabación excelente. El metal venezolano nos trajo al país desde el sur de américa el nuevo trabajo del guitarrista venezolano-argentino Facundo Coral, quien ahora con su grupo Coral, edita el disco Arrecho y está golpeando fuerte con el trash en Argentina.

Quizás uno de los músicos con mayor éxito este año es el falconiano Vargas, quien con su segunda placa Ciudad mareada, se ha alzado con premios y lo más importante, con la receptividad del público en la ciudad que pase. Este músico, teclado en mano se presenta en varios formatos y logra un sonido nítido, para quizás ser el “diamante en bruto” que nos deja el año 2015.

Pero si hay un grupo que rompió todos los parámetros en el sonido en vivo y nos devuelve la fe en el rockandroll son los valencianos de Motorfunk, quienes con su ep Dreadnoughtus, giraron el occidente venezolano, su funk rock, para mí es lo mejor que parió el 2015.

Especial atención para el año entrante generan agrupaciones como La pequeña revancha, Los Tercios y Dandy León, grupos que prometen llenar el país de mucha música.

Si algo queda demostrado este año es que con crisis, sin crisis o como sea, los músicos venezolanos siguen haciendo muy buenas composiciones, y una vez más dejando claro que ¡Caracas no es nuestro Liverpool!

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