Rock al Parque, segundo día. Las bandas que vi.

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nortecrivas

Por Santiago Rivas @rivas_santiago

Foto: Simona Malaika @simonamalaika

Estas son mis impresiones de las bandas que tuve la oportunidad de ver ayer. Pido disculpas a mis amigos a quienes prometí ir a ver el Dub de Gaita, pero me quedé enredado en Total Chaos, que fue una tromba. Ahora sí les dejo los comentarios.

Triple X: los había oído alguna vez antes, y cuyo sonido me gusta mucho. Efectivamente tocan bien, tienen una buena combinación entre el punk, el rockabilly y el psychobilly, pero me aburrió su misoginia gratuita. Seré mamerto, pero a la tercera dedicatoria dirigida a “las mujeres y sus vaginas que nos inspiran” salí huyendo, despavorido; aburrido también.

Chancha Vía Circuito: su estilo completamente místico, casi hipnótico, no es un sonido que se equipare a la idea que la gente tiene de Rock al Parque, pero era exactamente lo que necesitaba. No solo yo, había mucha gente bailando en una especie de trance, fascinados con la cantante principal, que más parecía una de esas sanadoras místicas —tal vez lo sea— o un personaje de Jodorowsky. Bonita experiencia.

La Real Academia del Sonido: tiene nuevo formato comboagrandado y efectivamente están más robustos, se sienten con más fuerza y eso está muy bien, porque tienen un sonido que funciona mucho, fiestero y combativo, muy apropiado para el festival, creo yo. Seguro los veremos a menudo en la tarima.

Total Chaos: Gran banda. Estos “hijos” de Suicidal Tendencies tienen un punk contundente, con compromiso político, contundencia, fuerza. Para hacer punk se necesita coraje y por eso los mejores punkeros son, a final de cuentas, los más libres. Libres, con excepción de la mitad inferior del cantante, que se encontraba aprisionada en unos pantalones que estaban muy cerca de hacer lenicravits. Pero eso nunca fue, y ya no importa.

Zalama Crew: gran debut en Rock al Parque. Pusieron a bailar a todo el mundo. Su propuesta es bastante prolija y muy sabrosa. Contundente en letras y en música. Soy fan de ellos, ya lo habrán notado, pero hay muchos grupos que me gustan y que de ninguna manera cabrían en Rock Al Parque. Ellos deberían estar firmando para el 2016.

The Coup: mi banda del Festival. Las figuras de la cancha. Ya me lo había advertido Chilango Páez, con toda razón. Se trata de una banda que combina hip hop, funk, rock, soul y algunos elementos más pesados, sin dejar de hacer una música elocuente y perfectamente bailable. Tienen actitud y todo el sabor del mundo y encima, para rematar esta felicidad, están dotados de un espíritu combativo que los hace inmensamente relevantes. Bandaza.

Ilabash: Este proyecto, nacido en el seno del grupo de trabajo que Elkin Robinson mantiene con Llorona Records, puso a bailar a todo el mundo, con ritmos puramente isleños. Música tradicional, puesta de una forma en la que cabe perfectamente en Rock al Parque (al menos como se concibe ahora, afortunadamente). Es increíble la elegancia con la que un grupo de música “tradicional” o “folclórica” puede poner a bailar a todo el mundo en un festival de “rock”, y perdonen el exceso de comillas.

Sierra Leone’s Refugee All Stars: algunos de los hombres más respetables que hayan pisado el Parque Simón Bolívar, esta banda salió, con todo el derecho, a dar clase. Todos lo esperábamos así, en una presentación que se debatía entre lo fiestero y lo solemne. Su sonido es impecable, pero su valor agregado, al menos para nosotros colombianos, es que trae muchas de sus raíces intactas; ese matiz puramente africano la hace música muy interesante, en la que podemos descubrir mucho de nuestra propia música. Y bailar, y bailar.

Atari Teenage Riot: una de las bandas más pertinentes en un mundo controlado por corporaciones y gobiernos corruptos, mentirosos y malintencionados. Yo tenía mis dudas, pues las posibilidades de que la gente se tome el digital hardcore como si fuera música electrónica son muy grandes, sobre todo en una ciudad tan conservadora con lo que considera “pesado”. Se llevaron a todo el mundo por delante, de manera que compartimos la misma alegría: complejidad sonora, beats por segundo completamente desatados, tres voces distintas en su registro, samples limpios, discursos claros (incluso en inglés). Los anarquistas siempre ponen la vara alta.

Nortec: se despidió como los grandes. Banda completa, tuba en medio del público, todo el mundo brincando. Son tan pulidos con el sonido, tan mexicanos (del norte, por supuesto), tan limpios y tan llenos de onda, que nadie podrá llegar a ocupar su lugar. Lastimosamente no pude verlos completos, por fortuna alcancé a verlos un rato.

Koyi-K-Utho: está sonando bien, compacto y denso y robusto, como debe sonar una banda que se precie de hacer metal industrial. Se han vuelto más complejos en su instrumentación y ahora tienen más y mejor percusión, aunque extrañé el doble bajo. Son dramáticos, lo que les ayuda mucho, y la gente los ama. Hicieron dos covers, hasta donde pude percatarme, uno de Sepultura (Refuse/Resist) y Otro de The Prodigy (Breathe). Mejor el primero que el segundo, pero bien elegidas las canciones. Son un buen grupo. Pero eso ellos ya lo saben.

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