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Por José Gandour @gandour  Fotos @Kvk_fotos

Fue el último concierto masivo que se celebró antes de la declaración de cuarentena en todo el territorio argentino. Las entradas estaban agotadas desde hace varias semanas. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, banda que ha acompañado al Indio Solari en su última etapa como solista, esperaba a su público los días 7 y 8 de marzo en el Estadio Malvinas Argentinas en Buenos Aires con una sorpresa que iba a dejar a todos pasmados. En medio de su repertorio, tenían un invitado especial, alguien que no había subido a un escenario desde 2017, en la localidad bonaerense de Olavarria, frente a cientos de miles de aficionados. El mismísimo Indio, quien confirmó hace unos años que sufre de la enfermedad de Parkinson,  promocionaba, mediante un anuncio por sus redes oficiales, la presentación de sus compañeros pero para nada confirmaba su compañía en dicho evento. En medio del repertorio de Los Fundamentalistas, sin embargo, apareció y la cara de asombro de los espectadores fue total. El Indio, aún recluido en su casa por cuestiones de salud, cantó tres canciones por show, dos en formato de holograma y otra proyectado en la gran pantalla del escenario. ¿Cómo se llevó a cabo esta idea? Uno de los responsables de este proyecto, Marías Mera, de Craneo Films, nos contó los detalles de dicho proceso.

¿Cómo surgió la idea de convertir al Indio Solari en holograma?
Surge hace un tiempo con Gaspar Benegas, uno de los guitarristas del Indio Solari y los Fundamentalistas. La idea era tratar de hacer posible que estuviera presente el Indio lo más real posible ya se nos había ocurrido e incluso antes de que se planteara la necesidad de que Los Fundamentalistas toquen por separado. El Indio no puede hacer presentaciones  en vivo por cuestiones que él ya aclaró hace un tiempo. Lo empezamos a vislumbrar cuando hicimos el concierto para recoger fondos para Martín Carrrizo, pero no alcanzábamos, ahí solo utilizamos las pantallas. Entonces lo coordinamos para  los conciertos del 7 y 8.  Dijimos, «esta es la oportunidad de hacerlo». Y a partir de ahí, empezamos a buscar la solución técnica.  Se lo contamos a los músicos y a ellos le gustó la idea, y bueno, finalmente se concretó.

 

¿Cómo fue el proceso?
Lo primero fue empezar a pensar en la solución técnica.  El holograma trabaja sobre una tela transparente y había que hacerlo como un truco de magia para que nadie descubriese cómo funcionaba el formato.  Vimos distintos hologramas, como, por ejemplo, el de María Callas o incluso el de Tupac. El modelado 3D de María Callas no nos había gustado, entonces intentamos buscarle la vuelta.  Luego fue él registro del Indio en su estudio Luz Bola de unas canciones que fueron grabadas originalmente para el show. Recordemos que el Indio prácticamente no sale nunca de su casa. Luego vinieron las pruebas, en diferentes ámbitos, inicialmente en nuestra oficina, luego en un par de boliches, y luego en el ensayo general en el estadio. La voz del Indio salía pregrababa  por pista, en un proceso también exclusivo, mientras se registraban las imágenes para el show, teniendo igual ahí a la banda en vivo.

¿El público asistente sabía de dicha «presencia» antes del concierto?
No. Lo más difícil fue justamente eso, mantener todo en secreto, porque el proceso involucraba mucha gente: Los músicos, la gente de los lugares donde hicimos la prueba,  quienes alquilaban los proyectores, quienes realizaban la solución técnica, es decir, hay una cantidad de gente que aumentaba la posibilidad de que se filtrara.  Y creo que eso fue lo más interesante. Logramos que no se filtre en el  «mundo Indio». Él, al ser tan hermético y tener a todos pendientes, hace que cualquier cosa, cualquier dato que se escape, se sepa al instante. Yo creo que una de las de los mayores méritos, más allá de lo prolijo de la imagen y de la solución técnica, tuvo que ver con el secretismo con el que nos movimos.

¿Cuál fue la reacción de la audiencia?
La reacción de la audiencia fue muy interesante, sobre todo en el primer show, donde no se sabía si habría una estampida hacia delante. Incluso si ven los comentarios de los vídeos de YouTube, van a poder observar que la gente mucha dice «me creí que estaba ahí». La gente se movió pensando que realmente estaba saliendo el Indio. Aparte, lo interesante fue que lo logramos con canciones de su último disco que él nunca había tocado en vivo, el que se publicó después de Olavarria

Después de dicho resultado, ¿de qué otra manera podrían implementar esta técnica?
La futura aplicación de esta técnica es algo completamente secreto. De hecho nosotros todavía no lo tenemos claro. Yo lo estuve pensando a ver qué podíamos hacer para que siga siendo original. Lo veremos con el correr del tiempo. Hoy es difícil hasta pensar en un show en vivo, así que, bueno, eso quedará como secreto hacia futuro. Lo maravilloso de lo que ocurrió es que el Indio se anticipo a un presente de la humanidad que es este funcionamiento virtual de todo. Ahora es probable que hasta el público sea holográfico en los shows.

Por último, como alguien involucrado en el mundo audiovisual en general y en el ambiente musical en particular, con todo lo que está ocurriendo, ¿qué hay que hacer para salvar el futuro de los conciertos?
Sentarse a esperar. Hoy cualquier hipótesis de reconversión tiene más de ilusión que de realidad.

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