Por José Gandour @gandour

Este es un material audiovisual construído de manera poco habitual. La idea original, según cuenta la gente de Artefacto (los creadores de esta pieza audiovisual), bajo la producción del periodista  Tomás San Juan,  es contar historias de discos del rock argentino, con testimonios de sus protagonistas, pensando en los términos planteados por Instagram, es decir, videos de un minuto como máximo, con imágenes que ilustren las declaraciones de estas personalidades. A la larga, en esta ocasión, para comenzar, resultó un trabajo que dura 32 minutos, donde se van viendo imágenes (casi todas fijas) de archivo, acompañadas con los audios de los artistas que estuvieron con Gustavo Cerati en su proceso de elaboración de Bocanada, su primer disco como solista después de la ruptura de Soda Stéreo. En media hora de material se escuchan, mientras se oyen de fondo pedazos de las canciones que conforman esta producción discográfica, los testimonios de Leo García, Flavio Etcheto y Rudie Martínez (Adicta), el ingeniero de grabación Eduardo Bergallo, el arreglador sinfónico Alejandro Terán y la fotógrafa de la portada Gaby Herbstein.

Técnicamente hablando, este documental se ve un poco desprolijo, pero sería una idiotez ponernos quisquillosos y no queremos estropear la grata experiencia. Es fácil de entender el proceso acometido, ya que se trataba de recoger los archivos de todo lo hecho y captado hace veinte años, lo que ha sobrevivido de una época mucho menos digital que la actual y con la desgracia de no tener ya entre nosotros a la principal figura, a la verdadera estrella. Pero con lo dicho por los entrevistados, más unas cuantas imágenes inéditas o poco conocidas, los realizadores logran el particular objetivo de conmover al espectador y saberlo meter en una película que quizás algunos de entrada creen ya conocer hasta el hartazgo, pero que sigue teniendo muchos momentos emocionantes, mostrando a un Cerati excitado por comenzar una nueva etapa, con miedos poco sospechados por su fanaticada, y con instantes que nos hacen sentirlo aún más brillante en su faceta musical.

Para averiguar sobre el proceso de este producto audiovisual, contactamos a San Juan para entrevistarlo y saber más al respecto:

¿De dónde surgió la idea de hacer este documental?
Como periodista siempre me interesó la investigación. Siempre tuve un perfil musical y me incliné a leer mucho sobre artistas del rock argentino. También siempre me llamó la atención bucear en cómo se gestaron los discos que marcaron tanto a la escena nacional como a diversos músicos. Primero arrancamos con la idea de crear una cuenta de Instagram para ir compartiendo el contenido (la encuentran como @artefactook), y después nos encontramos con tanto material que decidimos volcarlo a un documental. A partir de ahora, con los discos que sigan, la planificación va a ser la misma. Adelantos en Instagram, la red social más consumida del momento, y un documental final que refleje todo el trabajo realizado.

¿Qué los hizo comenzar con Bocanada?
Primero y principal, un respeto absoluto hacia la obra de Gustavo Cerati. Siempre fue un artista que admiré y que marcó muchos momentos de mi vida, diría que hasta antes de nacer porque mis padres siempre lo siguieron. Después, coincidieron los 20 años de su publicación y ahí no hubo más dudas. Teníamos que arrancar por algo que nos motive y así fue.

¿Qué te sorprendió saber, a medida que ibas haciendo las entrevistas?
Lo que más me sorprendió fueron los testimonios de Flavio Etcheto y Leo García bajando a un plano terrenal a Gustavo. Si bien siempre se caracterizó por ser un músico que estaba bien parado frente a la prensa o el público, hablo más que nada de los «egos», ellos lo recordaron como alguien bastante ingenuo en la etapa de Bocanada. Recordemos que era su primer disco solista después de la separación de Soda Stereo, su banda de toda la vida y el grupo más importante de Latinoamérica. Describieron a un Cerati que buscaba opiniones, compartía su música, permitía que otros músicos se metan en su música y se apoyaba mucho en sus compañeros de banda

Igual, Bocanada era un salto al vacío, ¿no? Es decir, era jugarse la imagen grandiosa de Soda Stéreo, a cambio de una incierta carrera solista.
Si, sin dudas. También en la búsqueda que decidió encarar. Gustavo fue uno de los primeros músicos del país que hizo un disco enteramente con samplers como eje principal y eso hay que reconocerlo. Loops, electrónica, sonidos. Se la jugó y le salió bien. La demostración fue ese aniversario por los 20 años, todos los periodistas, críticos de rock y músicos que lo recordaron marcaron cómo fue un hito, tanto para el rock nacional como para su carrera. Fue un salto al vacío pero con un paracaídas que lo dejó en el mejor puerto de todos: Bocanada es una obra indiscutible para la historia del rock nacional. Igualmente, también sufrió, ¿no? Porque Gustavo siempre hizo lo que quiso, y con el tiempo, más que nada entre la etapa de los 11 episodios sinfónicos y Siempre es Hoy. Mientras él llenaba un Gran Rex, bandas como Bersuit Vergabarat o Los Piojos llenaban 5. Y eso a él no le gustaba. Pero con el tiempo todos sus discos se van posicionando donde tienen que estar.

¿Qué otros trabajos se vienen para Artefacto en el futuro?
El próximo disco va a ser Agujero Interior de Virus. Es un trabajo que llevó a la masividad a la banda de Federico Moura y lo que más nos interesa es averiguar cómo y porqué decidieron publicar canciones tan rockeras.

Por último, una pregunta quizás incómoda, un juego imposible de confirmar: ¿Cómo crees que Cerati vería la música de hoy y cómo estaría participando en todo lo que sucede hoy en día?
Es imposible de saber. Cerati demostró a lo largo de los años que nunca se podía saber con qué podía aparecer en las bateas. Después de Bocanada hizo un disco revisitando su obra con arreglos sinfónicos, más tarde saltó con un mundo totalmente distinto que es Siempre es Hoy. Después volvió al rock con Ahí Vamos y terminó con Fuerza Natural, que para mí es el disco más difícil de analizar por la cantidad de cosas que metió. Si me remonto al 2007, Gustavo en la gira de Me Verás Volver se «burla» del reggaetón en Cuando Pase el Temblor, cambia la frase y quería un «despiértame cuando pase el reggaeton». Si me guío por eso, te digo que no le hubiese gustado nada. Pero eso fue hace 12 años ya. No sé qué hubiera pasado por la cabeza del Gustavo Cerati 2019. Como una vez dijo Charly García, Gustavo Cerati era un arquitecto de la música. Y los arquitectos también tienen que adaptarse a las nuevas épocas, ¿no?

 

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