Fin de semana salvaje. (publicado anteriormente como Con Toda La Perso edición 146) Por Iván Daguer
Cuatro dias llenos de musica y util información para músicos, prensa independiente y todos aquellos que estamos asociados al mundo de la música de "espiritu honesto" El CMJ Music Marathon es una convención que se realiza todos los años en la ciudad de Nueva York, la cual incluye paneles, foros, charlas y toneladas de música durante los dias en que esta transcurre, ya sea en el hotel donde se realiza esta convención así como en practicamente todos los lugares de la ciudad en donde se puede presentar a alguna banda en vivo. Una organización perfecta es también un gran punto a destacar. Algo insospechado o todavia inalcanzable para todos los que estamos acostumbrados a organizaciones totalmente ineficientes y también a nuestro complaciente conformismo que nos impide hacer las cosas bien porque en el fondo no tenemos la intención de que las cosas resulten así. Esa es nuestra triste realidad y hay que asumirla.
Miércoles 30 de Octubre: Lluvia y rock and roll. Problemas laborales nos impidieron estar presentes en el Hotel Hilton durante gran parte del dia, así que alrededor de las 7 de la tarde recién estábamos retirando nuestras credenciales de prensa. A partir de ese momento, comenzamos a barajar el garn abanico de posibilidades musicales que nos ofrecia la noche, así que decidimos ver a los locales The Mendoza Line (bueh, son originarios de otra ciudad de USA pero desde un tiempo hasta ahora, se encuentran radicados en New York). Como llovía a raudales , hacia frio y hambre, partimos a la fiesta inagural del CMJ en el Bowery Ballroom. Comida y copete gratis fueron la antesala de algunas interesantes propuestas como The Music (choque entre Stone Roses y Led Zeppelin), Radio 4 y The Soundtrack of our Lives (ojo con ellos!) que finalmente se canceló por un retraso en la programación. Ya era tarde y esperaba un largo viaje en tren. Jueves 31 de Octubre: Trece horas de música definitvamente no cansan Luego de estar junto a Johny Marr en una charla, nos fuimos a un salón del hotel para ver algunas actuaciones que se briondarian allí aquella tarde. Así fue como alcanzamos a ver a Ted Leo and The Pharmacits, VHS or Beta (dance lleno de guitarras con mucho flanger y ciertos airecillos a Daft Punk) y I am The Wold Trade Center (tecno muy kitsh, muchos aires ochenteros a bandas tipo Human Legaue). Posteriormente, un reconfortante descanso en la cafeteria de Virgin Records, donde aprovechamos de ver el show de los manchesterianos Haven, una pesentación semi acústica, que mostró el potencial de la banda, avalado por la producción de el ex Smiths, Johny Marr, en su disco debut llamado "Radiate". Un pop hipnótico directo al corazón, justo al medio de la línea de Doves o el mismo Coldplay La noche prometía mejor que la del miércoles. La velada del Sello Touch and Go prometía. El problema era que el show estaba sold out y habia por lo menos un millar de personas con credenciales del CMJ esperando entrar. Entre tanto chico disfrazado de Haloween y tanta credencial, entrar a Irving Plaza a esa hora fue imposible, así que decidimos largarnos al Bowery Ballroom para vivir una jornada de verdadera adrenalina rockera. The Datsuns y Von Bon Bondies hicieron revivir a MC5 y The Stooges; Los neozelandeses se mandaron unos de esos shows para el recuerdo, y luego con Von Bondies compartieron escenario y sencillamente dejaron la cagá (no se me ocurre otro sinónimo). Luego de ver a Dirtybombs (en el mismo lugar), partimos raudos a ver si esta vez se daba la mano en Irving Plaza. Halloween ya hacia estragos en la ciudad y la noche se venia larga, con toda la perso. Un alto en CBGB para ver a Atom and his Package y a continuación, Yeah Yeah Yeahs en Irving Plaza, quienes se mandaron un show soberbio, muy minimalista y que cada dia acrecienta la figura de su cantante, Karen O. Viernes 1 de Noviembre: Nada mejor que combatir el frio con una buena dosis de música. A las seis de la tarde en punto aguardábamos en la fila del Beacon Teather. Una suave lluvia dio paso a un frio descomunal que incluia fuertes dosis de gélidos vientos. Todo este entorno parecía ser traido desde la fria Islandia y daba la impresión que era la antesala perfecta para el show de Sigur Rós. Alrededor de las 7:20pm, la administración del Teatro se apaiadó de nuestras almas y evitó de que muchos de los que esperabábamos en la calle, termináramos convertido en icebergs. Una vez adentro, tu cuerpo seguia frio y sin reacción alguna al calor. Ocho en punto, se apagan las luces y se presenta un guitarrista al cual no le pude entender el nombre pero que durante sus 25 minutos de actuación, presentó un set realmente hermoso, con muchas reminiscencias de gente como Nick Drake y además fue acompañado en algunos temas por los miebros de Sigur Rós. Todo bien, solo que mi humanidad seguia frizada. Cerca de las nueve de la noche, aparecen los islandeses a brindar el concierto más hermoso que me ha tocado presenciar en mi vida. Daba lo mismo si estaba todo frio o no, la sensación de comfort, de que todo está bien, es algo que no se puede explicar muy facilmente. Con la música de Sigur Rós dan ganas de cerrar los ojos, dormirse y no despertar nunca más. Está todo tan bien mientras ellos están tocando que relamente no quieres que todo ese cúmulo de sensaciones acabe, sabes que no es así pero por dentro solo quieres que el tiempo se detenga para siempre. Gran parte de su show fue basado en nu nuevo disco, en el cual no aparece información alguna sobre las canciones que lo componen. Temas con muchas capas de teclados y apoyados por un cuarteto femenino de cuerdas, demostraron que el poder de la banda no es solo a través de su sonido guitarra-efecto volumen-arco, son versátiles y lo demuestran tocando en vivo. Como nada es para siempre, luego de dos intensas horas, todo acabó. Tanta sensación de comfort y de ataque directo a tu corazón y a tus neuronas, ya habia rendido sus frutos. El frio de la noche dio paso al calor humano y eso quería decir que aun teníamos cuerda para rato. La idea era seguir buscando esa noche emociones fuertes, como lo de Sigur Rós pero girando la tuerca en 180º. Si en el Beacon Teather habíamos estado con ángeles, ahora era el turno de ir en busca del mismísimo demonio. Para eso, anda mejor que acercarse al sucio CBGB a ver una dosis de buen rock and roll. The Cherry Valence dio cuenta de su propuesta setentera. Suenan muy bien, hay mucha onda pero algo falla en su fórmula. A veces te da la impresión de que quieren cubrir muchas cosas al mismo tiempo, lo que los hace algo desordenados y todo se pone un poco confuso. Dejan entrever entrever muy buenas cosas pero aqui, la suma de las partes es menor a cada entrega individual. Unida era una de las bandas que tenia que ver en mi vida. Mi devoción por todos los proyectos de los (ahora ex) Kyuss, me tenian muy expectante por este show. Caminando por las tablas del CBGB (la Picá de On' Chito neoyorkina), nos topamos con el mismísimo John Garcia... El impacto fue fuerte pero realmente fue por su patética condició física... Está hecho una verdadera vaca!!! El anciano de la tribu como le dicen a Jim Morrison en esa absurda traducción de la película de The Doors. Que decepción! Me imaginaba lo que sintieron los seguidores de Guns'n Roses cuando vieron a su detestable cantante en los VMA hace un par de meses. Remitiéndome al show, Unida mostró mucho material de su inminente y esperado segundo disco, a excepción de Human Tornado y Black Woman que cerró el concierto. La banda estuvo muy relajada y García se dio el tiempo para hablar de todo, desde sus "hermanos Josh y Nick" hasta cosas como "es grandioso que Queens of The Stone Age haya llegado donde está". Todo esto da cuenta que la buena onda entre los ex Kyuss, al parecer sigue intacta y si bien, musicalmente, Queens apostó el riesgo y la evolución, Unida tomo el camino de la involución; Pero ojo que esto no es sinónimo de estancamiento, es más, definitivamente uno quiere que ellos se queden pegados allí, haciendo lo que mejor saben hacer, el mejor y mas adictivo rock and roll. Fin a la tercera y mejor noche del CMJ. Sábado 2 de noviembre: A mover el choclo. Luego de tanto estimulo fuerte al centro de tu mente, era la hora de relajarse con algo un poco diferente y la verdad es que una de las opciones de ese dia era bastante tentadora. Ir a ver a los Chemical Brothers no era nada descabellado y definitivamente fue una muy buena elección. El Hammerstein Ballroom es algo así como nuestro Teatro Monumental pero mucho más comodo y con una distribución más de anfiteatro. Cuando llegamos al lugar, este se encontraba solo al 30% de su capacidad, aun era temprano pero también eso indicaba que definitivamente el nuevo trabajo de los hermanos químicos no casusó el impacto de sus anteriores trabajos. Ver a Erlend Øye haciendo algo diferente a la música de Kings of Convenience es algo realmente raro. Uno se imagina a un tipo introvertido, tal vez medio tristón pero la verdad es que él es todo lo contrario. Dias previos a su show, tuve la oportunidad de charlar unos breves minutos con el músico y la verdad es que siempre tiene la sonrisa a flor de labios y definitvamente es un tipo muy cool, que pareciera que disfrutara cada momento de su vida. La temperatura del lugar aumentó con la demoledora performance de Simian. El público ya bailaba extasiadamente y las luces y proyecciones varias ya estaban haciedno efectos en tu cabeza Luego del set un poco más tranquilo de Cassius, los Chemical Brothers entraron con todo. Un muy estudiado set de temas apoyado por un juego de luces y una secuencia de animaciones impresionantes, los resultados no podian ser otros que espectaculares. Los chicos químicos definitivamente saben lo que hacen y a la hora de mover masas a bailar, sin dudas que deben seguir siendo de los mejores o por lo menos de más facil llegada en las masas.
Conclusiones después de 4 dias de música. Definitvamente estamos muy lejos de poder llegar a tener un evento de esta magnitud en nuestros paises. Lo que más molesta o da impotencia es que tal vez estamos pagando todas las culpas de generaciones anteriores y definitivamente, de esta también, en donde mucha gente que podria hacer bien las cosas, simplemente no las hace, sin mencionar algunos problemas espantosos de ego también que conspiran para que un evento así en nuestro país sea una utopía. Aun recuerdo el CMJ del año pasado, millones de facilidades para hacer un trabajo digno, desde internet hasta una guia con los lugares de la ciudad donde habian conciertos. El mismo trato para el tipo que escribe en Spin, como para el chico de la radio universitaria de Estocolmo, Seattle o un chico con un fanzine en México o Chile. Estamos tan lejos de un trato así, lo peor es que la gente que supuestamente debe hacer las cosas bien, se supone que son personas con estudios y al parecer conocedores de lo que están haciendo. Pero bueno, que le vamos a hacer, es nuestro deber y obligación hacer que las cosas cambien. Quizás, nosotros no alcancemos a ver los resultados pero si las nuevas generaciones podrán gozar de muchas mas alternativas y tal vez no haya necesidad de estar cubriendo eventos que no son parte de nuestra realidad local.
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