Rock al Parque (Colombia)

Habla Daniel Casas (Coordinador general del festival).

¿A quién le sirve Rock al Parque?

Le sirve a la ciudad. Le sirve en cierta dimensión al rock como ejercicio artístico cultural. Le sirve a los músicos que lo entienden cómo se debe entender, es decir, como un espacio más dentro de una gran cadena de lo que significa ser banda o artista de rock activo en la ciudad. Le sirve a la administración de la ciudad como ejercicio de apertura a la participación, a la diversidad, al derecho de inclusión.

Hay quienes reclaman que Rock al Parque deberia ser una plataforma más sólida de lanzamiento de bandas locales, ¿qué piensa al respecto?

Creo que lo es. Lo que pasa es que no se entiende. Infortundamente por más que querramos desde la institución darle el valor que merece el hecho de que este es un espacio de las bandas locales, lo mediático hace que del festival se vea sólo lo internacional. Desde que estoy en la organización, el porcentaje de talento local es de casi el 70% con relación al internacional. Además, cambiamos el sistema de participación con relación a los locales. Hasta 2004 una banda local podía estar dos años seguidos en el festival, bien como invitado o participando en la convocatoria. Desde 2005 la participación se hace un año sí un año no. Cuando uno mira la lista de las bandas que han participado en los últimos años, es evidente que la rotación de bandas se incrementó casi al doble en su participación.

Pero, si usted asegura que no se entiende, debe ser que el mensaje no es muy claro, ¿verdad?

Desde la institución el mensaje siempre es el mismo. Para nosotros siempre es una noticia fuerte los ganadores de convocatoria, los que ganan el derecho a participar en el festival. Los comunicados nunca apartan lo internacional de lo nacional. Es evidente que como todo en nuestra industria del rock... el internacional siempre está favorecido desde los medios.

¿Han pensado en una solución para este asunto más allá de la resignación?

Yo no creo que haya resignación. Usted no puede coger al periodista y obligarlo a que diga lo que usted quiere. Por eso siempre hemos manejando con anticipación la información de los ganadores de convocatoria y los que de allí van al festival. Progresivamente se da la información y lo último que se da es el cartel internacional.

¿Cómo describiría el proceso de Rock al Parque desde que usted tomó posesión de su cargo?

Recibir Rock al Parque después de lo que fue la celebración de los 10 años era un reto muy grande. Creo que desde entonces el festival ha estado en un proceso de difícil definición. En el 2005 y 2006 hicimos cosas interesantes. La tarima alterlatina y la electrotarima en el primero de ellos fue un ejercicio no sólo interesante sino divertido. La presencia de algunos internacionales como Apocalyptica, Suicidal Tendencies, The Ganjas, Fear Factory o Zoé fueron una apuesta particular para el color del festival. Pero los dos años siguientes fueron absolutamente extraños por los problemas que tuvimos con el clima. La granizada del 2007 fue una de las experiencias más sui generis para un festival de rock como este y para el caso, muchas de las cosas que se habían organizado para el mismo se fueron al traste. Lo mismo fue en el 2008 cuando, por ejemplo, habíamos diseñado una programación estilo El Rastazo en el escenario Lago y nu hubo nada qué hacer cuando la lluvia lo acabó todo. Algunos ítems del festival como la Carpa Distrito Rock también fueron víctima de ello. Pero, contradictoriamente, el 2008 tuvo un festival que en lo musical fue muy reconfortante. Le apostamos a grupos como Bloc Party, Black Rebel Motrocycle Club y Carcass, y el resultado en esa dimensión fue muy bueno. Para resumir, creo que en estos años en que he estado aquí, ha habido un énfasis en un número mayor de opciones artísticas internacionales, que sin duda era una lógica consecuencia de lo que se hizo en el 2004 y un incremento en la participación de las bandas locales.

¿Qué siente cuando le hablan de rock colombiano? ¿Le gusta? ¿Le parece atractivo?

Mmmmm... siempre me ha parecido que se resigna a no profesionalizarse. Cada año hay un par o tres propuestas que le sacan a uno un gesto de satisfacción y por las que uno aboga sean el presente-futuro de nuestro rock. Pero creo que en su mayor porcentaje nuestro rock sigue estancado. No hay propuestas frescas, nuestro metal, salvo contadas propuestas, sigue sonando viejo y con influencias de los ochenta. Nuestro rock, y en general el rock latinoamericano, le falta respirar. Y es un problema que no es del rock mismo, somos un país tropical... y cuando lo tropical se fusiona con el rock han resultado proyectos interesantes. Pero cuando sucedió se convirtió en cliché y después se degeneró en lo que es el tropipop. Nos sigue faltando identidad. Repito, siempre hay algo nuevo, que agrada, que sorprende, que gusta, que motiva. Pero de esos en verdad son pocos.

Y teniendo ese panorama, ¿cómo se siente trabajando en la que podriamos decir la mayor institución del rock colombiano actual?

He ahí el problema. Se entiende a Rock al Parque como la mayor institución del rock colombiano cuando el festival es eso, un festival... que por fortuna y al ser institucional y viniendo de nuestras entidades culturales, nos permite enmarcarlo dentro de las políticas de fortalecimiento a las prácticas culturales. Es la suma de unas presentaciones artísticas dentro de un inmenso mar de propuestas que luchan "sólo" por estar ahí. A mi me encanta este trabajo, y en perspectiva no creo haber llegado aquí por casualidad. En 1988 organicé los conciertos Credencial que hicimos en el mambo con bandas como Distrito Especial, organicé un gran concurso llamado La Nueva Banda Coca Cola, en 99.1 FM había una rotación permanente de rock local, fortalecimos siempre el programa "Cuatro Canales" y durante mucho tiempo hicimos los "Tokes" en los gigantescos estudios de Inravisión. Llegar aquí hace cinco años fue motivo de orgullo para mi. A pesar del panorama creo en el rock como práctica artística, aún envidio a todo aquel que se sube a un escenario con una guitarra y su voz, es algo que aún vivo y disfruto con intensidad a pesar de mi juicio crítico que no es otro que el de pensar siempre que las cosas pueden ser mejor.

La edición 2009 ha recibido muchas críticas en su programación, ¿las cree justas? ¿Faltó algo dentro de lo programado que le hubiera permitido mejorar esa visión?

Nunca ha habido un festival que no sea motivo de críticas. Aquí la gente no sale a criticar lo injusto que es ver a una banda como REM y The Mars Volta en un sitio como el Coliseo El Campín con la peor acústica y el peor montaje escénico, pero Rock al Parque sí es la mata de las críticas. Ni siquiera es motivo de discusión el hecho de decir que es un festival de libre acceso para el público, eso es lo de menos. Cuando a usted le sirven una sopa en un restaurante usted sólo va a decir si le gusta o no le gusta, usted nunca va a cuestionar si se hizo con los mejores productos. Nosotros hacemos una propuesta en la que creemos y la gente es libre de decir lo que quiera. Nosotros lo hacemos a conciencia, con pasión, con entrega, por encima de las dificultades. No es fácil trabajar un engranaje de dimensiones comerciales dentro de un marco estatal y sin embargo lo logramos. La gente no tiene porqué entender eso, pero aquí se trabaja con honestidad frente a lo que se quiere del festival. No falta quién atrevidamente diga que porqué no traemos a Nine Inch Nails o a U2, The Killers, Radiohead, The Cure o cualquier banda de ese nivel. La gente nunca está conforme. En el 2009 se cree que no hay un cartel interesante o que estamos repitiendo cosas que ya estuvieron. Pero además quieren que haya algo interesante y conocido. Uno podría llenar el festival de propuestas nuevas y de esas hay cientos en latinoamérica. Si se hiciera así, entonces dirían que porqué no está Manu Chau, pero si se trae a Manu Chau, entonces dicen que otra vez Manu Chao. Se ha convertido en un círculo vicioso. Ahora se viene a dar descrédito a Fito Páez... por Dios... un ícono del Rock latinoamericano de la dimensión de Charly, de Spinetta, de Calamaro. PMosh vino por última vez al festival hace 7 años y muchas cosas han cambiado en esa banda. Kinky fue uno de los importantes hace cinco años y desde entonces tiene muchas cosas nuevas, porqué no darnos el chance de oirlas. La gente no sabe que es Señor Loop, Ina Ich, Descomunal, Arbol... primero toca ir, escuchar y luego decir no me gustó. pero esos mismos que critican son los primeros en demeritar la participación de los locales. ¿Quíén que critica dice "¿¿¿Uyyy tantas bandas de Bogotá???"?. A la gente no le importa eso. Criticar es el ejercicio más fácil de la humanidad y creo que Rock al Parque siempre ha sido el mejor caldo de cultivo para ello.

¿Alguna de las críticas ha sido válida?

Seguramente. Y en la medidad de lo posible las tenemos en cuenta. No somos perfectos, no tenemos la viabilidad de serlo. Pero créame que todo lo que involucra realizar el festival, no da tiempo de quedarnos en las críticas negativas, con mala onda, de mala leche. Que usualmente son muchas.

¿Cuál ha sido, durante su tiempo en Rock al Parque, el momento que más lo ha emocionado?

En todos los festivales tengo un momento de gran emoción...y es casi un rito para mi... hacia las 7 de la noche me voy a una de las carpas de los medios para mirar el panorama del público en la Plaza de Eventos... me emociona saber que el esfuerzo de uno es para esa gente que está ahí brincando, gozando, muchos de ellos parados ahí durante horas. En lo musical han sido muchos momentos... Apocalyptica, Zoé, The Ganjas, Nawal en el 2005, Carcass, Black Rebel Motorcycle Club... y otros pocos que ahora no recuerdo.

Para terminar, ¿cuánto tiempo más cree que vaya a trabajar para Rock al Parque?

Pues por ahora yo diría que no hay quinto malo... y este es mi quinto. Eso sólo lo sabrá la historia del festival. Me encanta esta labor, aún la disfruto.

 

 

 

entrevista hecha por José Gandour.

zonagirante@yahoo.com

 

 

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Sitio oficial de Rock al Parque .

 

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