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Por José Gandour @gandour

Esta década me convenció que en este lado del mundo hay suficientes evidencias para presumir de estar viviendo en una de las regiones musicales más interesantes del planeta. Esto no es una frase demagógica para contentar a nuestros lectores y hacerlos sentir que Zonagirante.com ha estado siempre convencido de ello. Hace veinte años comenzamos este recorrido y, al comienzo de todo, lo que nos metía en el rollo de hablar de las bandas y artistas de América Latina era contribuir a que nuestro territorio, nuestra patria grande, se convirtiera en un espacio de vanguardia, donde teníamos todo para mostrar las mejores canciones y producciones del planeta, pero donde antes nos debíamos soltarnos de los miedos y los prejuicios que cargábamos desde hace infinitos años. Cuando arrancábamos en aquel entonces, teníamos historias interesantes concentradas en puntos muy específicos del continente, pero en el resto de los espacios había buenas semillas más no demasiados hechos para presumir. Hoy, después de todo este tiempo, podemos decir que aquí, en casi todos nuestros países, hay muchas más escenas musicales ricas en talento, con una visión más clara del futuro y con muchísimos ejemplos para mostrar en cualquier parte del planeta. Y, ¿saben qué? Creemos que Zonagirante.com ha contribuido a su modo para que esto suceda. 

Desde hace varios días vengo pensando en este artículo, en el enfoque que debía darle. La idea de siempre de nuestra página ha sido comprometerse principalmente con los sectores más independientes del mercado musical. Y aunque no niego mi devoción por algunos proyectos que han tenido la suerte (o la desgracia, ellos sabrán) de afiliarse a grandes multinacionales, quiero (y enfatizo en lo personal) presentar un listado de ocho álbumes de sellos pequeños o directamente autogestionados, que, como oyente, fanático del tema y periodista especializado, quiero recomendar a la hora de recordar lo vivido entre 2010 y 2019 en este hemisferio. En esas grabaciones hallo el espíritu adecuado para hablar de los últimos diez años, una suma de días que fueron inspiradores, atrevidos, peligrosos y, sobre todo, excitantes. Los he organizado en orden de publicación, del más antiguo al más reciente, y en algunos casos tomaré algunos segmentos de los textos que sirvieron para reseñarlos, en el isntante de su estreno, en nuestra página:

CampoCampo (2012)

Juan Campodónico, músico y dj uruguayo, más conocido por sus labores en Bajo Fondo Tango Club o como productor de diversos trabajos destacados como productor de No te Va Gustar, Cuarteto de Nos, La Vela Puerca y otros, arranca su lado solista con un álbum brillante, hecho con todo el ánimo experimental que esperamos de un genio. Este disco, simplemente llamado Campo, es tremendamente ecléctico. Contiene tango, cumbia, pop, folk, funk y hasta rock. Pasa por diversas energías, que van desde el reposo hasta el baile desenfrenado, pero el resultado final tiene una coherencia que obliga, si el oyente está dispuesto, a escuchar de comienzo a fin en el orden planteado del compilado. Otra cosa: a pesar de lo variado en su juego sonoro, es un producto indudablemente rioplatense, en su mejor expresión.

Revólver Plateado Revólver Plateado (2014)

Mauricio Colmenares, responsable máximo de esta agrupación colombiana, es un compositor audaz, de los mejores de su país. Entiende perfectamente el significado de una canción redonda y, además, deja la piel en cada una de sus obras (y se nota). El sonido de esta banda tiene una fuerte carga de nostalgia, sin que ello le permita mostrarse débil o cursi. Colmenares sabe, además, darle una personalidad propia a cada tema, con pequeños giros vocales, donde rasga o protege su voz, donde según el aire que trae la tonada, sabiendo conducir al oyente a sentir de un modo muy particular en cada momento. El punto más elevado de esta producción es Cuervos en la cuerda, una especie particular de blues rock, de guitarras finamente distorsionadas que ocupan todas las fronteras de la canción y contagian al espectador de una inexplicable tristeza inspiradora, con la que evita toda posibilidades de naufragio en instantes desoladores. Un gran álbum.

normASiguiente (2015)

Norma hace parte vital de la camada de bandas que prosperaron en los últimos veinte años en una de las ciudades más rockeras del continente: La Plata, Argentina. Eso si, arrancaron con toda la fuerza del mundo, sorprendiendo con dos placas impresionantes y luego desapareciendo del mapa, dejando en ascuas a sus aficionados. Unos años después, llegado el 2015, Norma, este cuarteto maldito que se demoró demasiado en sacar nuevo material, retornó como si nada a cerrarnos la boca y nos puso a escuchar de nuevo sus cortísimas canciones, tesoros de pocos segundos que supieron salvar la furia del rock. 9 canciones, veinticinco minutos, climax total en un bloque arrasador de tonadas que en su mayoría no alcanzan los tres minutos, reinventando a su manera el punk y volviéndolo a dignificar como se merece, sin tonterías de adolescentes y más bien sumando la audacia de los tiempos a su favor.

Le Butcherettes A Raw Youth (2015)

Amamos a Teri Gender Bender, artista nacida en Guadalajara, México, y, desde hace un buen tiempo, residente en territorio norteamericano, donde desarrolla su carrera musical, la cual nos atrevemos a calificarla de provocadora, llena de sensaciones volátiles para agitar corazones rebeldes. Su disco A Raw Youth, producido por Omar Rodríguez López (The Mars Volta, Bosnian Rainbows), lo definimos en su momento como  una necesaria recuperación de sonidos setenteros, amoldados a tiempos modernos, sumados a un bien cultivado espíritu punk que siente más en la exasperación de la voz antes que en las intenciones instrumentales. Un álbum experimental,  que en su construcción no se sometió a ninguna regla de mercado e igual logra que el oyente quede satisfactoriamente atrapado en su electricidad, porque sus tonadas no tienen  grietas por ningún lado,. Rabia en su mejor expresión.

PerroskyCielo Perro (2016)

Los hermanos Alejandro y Alvaro Gómez siempre estuvieron del lado análogo de la vida, en su propio estudio, donde, además reside su sello discográfico, Algo Records. Su dúo se llama Perrosky, y en 2016 lanzaron un álbum inolvidable.  Las doce canciones de esta producción admiten un pasado, unos recuerdos, tardes escuchando miles de discos, paisajes que quedaron en la memoria, conversaciones con propios y extraños alrededor del planeta. Este compilado tiene momentos que huelen al paso del río Mississippi, pero también al pogo de las mejores tarimas punk de Santiago. Tiene elegantes postales de los Andes y se empapa de la inteligencia del viejo rock and roll de siempre. Pero, si se escucha con atención, se siente que aquí hay una banda auténtica, que en ese instante, halló su alma atada a su tierra y que cuenta historias creíbles, avasalladoras, relatos que son capaces de hacer reír en un momento y luego sacar nuestra más sincera lágrima de emoción. Una hermosa labor sonora.

El Mató a un policía motorizadoLa Síntesis O´Konor (2017)

En esta selección seguramente coincidiremos con muchos amigos de  la prensa especializada de América Latina, al calificar este álbum como uno de los mejores álbumes de esta década.  Es un disco sensible, donde se respira un estado de nostalgia íntima permanente, lleno de textos sólidos y construcciones sonoras emocionantes. La voz de Santiago Motorizado está a punto de quebrarse cada vez que sube la nota, pero roza el límite y no se rompe y más bien nos atrapa y nos cobija con esa pizca de tristeza que seduce de manera honesta, cercana, hermosa.  Canciones como El Tesoro y La noche eterna son himnos que cantan sus aficionados en todo el hemisferio. ¿Quieren hablarle a cualquiera de la música que verdaderamente merece el sello de independiente, por su ánimo rebelde y su resultado inteligente? Aquí lo tienen. No es gratuito su éxito y su presencia en todos los países de habla hispana y más allá. Ah, claro, un detalle que no es menor: Vienen de La Plata, ciudad, que insistimos, merece desde hace muchísimos años, ser reconocida como la urbe rockera latina por excelencia.

Tsh SudacaEquilátero (2017)

Lo dijimos en su momento: Este disco es la prueba fehaciente del crecimiento indudable del  hip hop colombiano. A partir de este tipo de trabajos, los mejores representantes de este género han logrado romper con esa torpe ansia de mostrarse como banda sonora de pandilla callejera y entraron con sagacidad en el desarrollo de buenos textos, acompañado de esfuerzos sonoros brillantes. Con Equilátero, Tsh Sudaca sobresale con creces en el buen quehacer de  sus rimas y la fina realización instrumental que la rodea. Son 38 minutos de intensidad intelectual y de buen gusto musical, donde se marcan sobresalientes referencias jazzísticas y argumentos evolucionados del género, sin caer en clichés desgastados y peligrosos. Un trabajo espléndido de fino resultado.

RubioPez (2018)

Lo volvemos a decir, como lo afirmamos en el momento que escuchamos este álbum completo: Fran Straube, la protagonista de este proyecto, es (y debe ser) la candidata perfecta a ser el ícono musical de esta época de la música moderna latinoamericana. No creemos ser exagerados cuando decimos que esta chilena tiene suficientes razones artísticas para ser reconocida como uno de los grandes tesoros de la independencia sonora de nuestro continente. Lo suyo es avanzado y a la vez entra sin dudas en la categoría de producto pop, en la medida que tiene todas las probabilidades de poder llegar a los oídos de la mayoría y fascinar. Si nos obligan a definir este álbum con palabras concretas, debemos decir que Pez es, en su máxima expresión, un disco precioso, elegante, revolucionario. Es éxtasis para nuestros oídos. Es un disco que, aunque lo escuchemos mil veces seguidas, nos sigue emocionando, sorprendiendo, conmoviendo. Es en resumen, indiscutiblemente, una obra maestra.

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