Buendía, precisamente Colombia

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Por Alvin Schutmaat @alvinsch

El artista bogotano Buendía lanzó recientemente su nuevo álbum En el Caribe También Pasa Esto, cuyo título inmediatamente anuncia una propuesta alternativa a lo que se espera comúnmente de música tropical con ritmos caribeños. A costa de guitarras acústicas, armonías vocales y una percusión sutil, este disco efectivamente transgrede todo lo que esperamos de música llena de champeta, cumbia y otros tipos de sonoridades afrocolombianas; la fusión con beats electrónicos agresivos, sintetizadores, y la crudeza a la que estamos bien acostumbrados gracias a artistas como Systema Solar y Bomba Estéreo están totalmente ausentes. Éste es un disco más de música para escuchar frente a una fogata en la playa, que de bailar toda la noche.

La instrumentación minimalista centrada en guitarras folk, mezclado con voces muy melódicas y frecuentemente llenas de armonías, pueden relacionarse con el primer álbum de Bon Iver. Este tipo de sofisticación, al chocar con guitarras frenéticas champeteras, es un encuentro bastante afortunado de influencias musicales de todo tipo, que hacen que sea difícil encasillar a este disco en un sólo género, lo que es fabuloso; a veces la música más interesante es la que es difícil de clasificar.

En el Caribe también pasa esto empieza de manera tranquila y sutil con Desde Adentro y Altamar, que son canciones que me hacen pensar en Sigur Ros cambiando  Islandia por la isla de San Andrés. Luego con Every Light, Gozá Gozá y Sigo, el álbum cambia de velocidad y de humor, siendo mucho más rápido y alegre, y ciertamente más champetúo; todo esto en gran parte debido a la participación de expertos de l género. Charles King -quien es el famoso músico cartagenero autor de El Chocho– canta en Sigo, y Mario Galeano del Frente Cumbiero y Los Pirañas toca el bajo. También toca Franklin Montaño la guitarra y Juan Andrés Rodríguez la batería.

Luego, el álbum llega a un territorio indie alternativo con Change, que me recuerda un poco a las melodías de The Whitest Boy Alive mezcladas con guitarras de John Butler, pero con beats que están en el borde de la frontera entre lo acústico y electrónico. Éste territorio, que abandona la descarga caribeña de las canciones champeteras previas, se mantiene con las canciones que siguen, y Maria Mónica Gutiérrez, de Ságan, hace una aparición en la voz principal de la canción Como el Aire. El disco finaliza con una pieza instrumental homónima al álbum, que no es más que una guitarra acústica con el sonido de las olas de fondo.

En general, En el Caribe También Pasa Esto es un disco que se apropia de la diversidad de la música colombiana y presenta algo diferente de una manera sumamente sofisticada y pulida. Buendía, tras estar un tiempo en Europa, vino a producir y lanzar el disco en el país, porque según él, “en Latinoamérica es donde están pasando las cosas más interesantes en la música y el arte en general”, y es grato ver que éste trabajo sea evidencia de que aquí efectivamente  están pasando cosas muy interesantes. Nada suena a champeta cartagenera, ni a cumbia del Atlántico, porque dejándonos de regionalismos, Buendía es “el cachaco champetúo”, como dice Charles King en Sigo. Éste álbum podrá sonar a una mezcla de muchísimas cosas, pero precisamente eso es Colombia.  

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