La tóxica psicodelia de Soldati

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soldatiPor José Gandour @gandour

Foto: Santi Sombra

Mientras muchos de mis amigos metaleros pierden el tiempo convocando en sus composiciones alguna deidad maligna inexistente para cumplir la fantasía de atormentar a la humanidad, otros, más sagaces  y terrenales, logran desatar el infierno por si solos, sacudiendo la tierra con graves himnos de lenta procesión, que en la llanura de sus texturas  hacen temblar el suelo de culpables e inocentes por igual.

Sergio Chotsourian, maestro de estas tóxicas artes, conocido antes por sus labores en Natas, una de las bandas más legendarias del sonido stoner en América Latina, nos presenta su nuevo proyecto Soldati. Chotsourian, junto a Lukas Hospital (bajo) y Ranz (bateria), en cuatro temas publicados en formato de e.p., se propone, desde la primera nota, cavar hondadamente, convocando todos los terremotos posibles, usando una pesadez instrumental tan arrasadora que algunos podrán describir como insoportable y otros como redentora. Este palpitar es la rebeldía atacando desde el abismo, el estremecimiento desde el punto más bajo del espectro sonoro, para que el oyente sienta esa turbación inquietando su cuerpo.

Soldati presenta 4 impactantes canciones que hacen comprender mejor hacia donde va el ruido pesado más coherente, donde ya no existe la necesidad del grito gurutal  o el llamado a torpes fuerzas oscuras para conmover a la audiencia. Es contener la esencia del más profundo sonido para convocar al buen criterio del aficionado para dejarse seducir por esta tóxica psicodelia que cala en nuestras entrañas.

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