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Por equipo de Zonagirante.com @zonagirante

Todos resbalamos alguna vez en la vida bajo la influencia del tequila en alguna hora nocturna intensa de malos amores, y protagonizamos, al menos por unos minutos, líneas desafortunadas dignas de telenovelas. Todos los hombres del continente caímos en la trampa de creernos muy machitos con los tragos y entonar, con quizás la peor voz posible, El Rey, e hicimos estremecer la tumba de José Alfredo Jiménez o las canas del pobre Vicente Fernandez. Seguramente más de un rockero tiene guardado en su armario el disfraz de charro con el que salía a festejar cuando pequeño el Día de los Muertos, y, sin confesarlo, añoró poseer el mejor sombrero en sus ficticias fiestas del cinco de mayo. Por más Rolling Stones, AC/DC, Hendrix o Metallica que resida en su corazón, tendrán guardado debajo de la cama un disco compacto con éxitos de rancheras para las fiestas del día de la madre y alguna tarde de domingo se habrán puesto a ver algún canal televisivo nostálgico y, como quien no quiere la cosa, se habrán puesto a ver las viejas películas del inolvidable Pedro Infante, alcanzando a decir que aquellos tiempos del bello blanco y negro quizás eran mejores que los multicolores que vivimos.

En una tarde, de tanto mirar la ventana y escuchar que nuestro vecino estaba escuchando algunos grandes éxitos de Jorge Negrete, hemos recordado esa escena en la que una banda en Los Ángeles, teniendo frente a ellos al mismísimo Ozzy Osbourne, interpretó Paranoid y fueron aplaudidos por la figura británica, quien confesó sentirse honrado por el tributo. Nos gusta esa relación, con buen humor en su desarrollo, que hay entre los mariachis y el rock de todos los tiempos. Nos gusta cuando esos homenajes rompen con la solemnidad que pretenden algunos aburridos extremistas, creyendo en la inviolabilidad de los géneros musicales. Nos alegra cuando los puristas de turno se ofenden creyendo que sus himnos son piezas de museo que no pueden ser oídas con soltura o interpretadas desde otros mundos.

Para el deleite de nuestra audiencia, traemos diez maravillosos ejemplos de cómo con guitarrones, violines y otros instrumentos acústicos se puede homenajear la electricidad del pop, del rock y del blues y salir contentos con la experiencia. Entre las canciones a las que acudimos, repetimos Nobody knows you when You´re down and out, recordado tema cantado por Bessie Smith, Nina Simone y Sam Cooke, entre otros, esta vez en manos de La Santa Cecilia, y, de forma más convencional, interpretada por Alejandro Fernandez, en compañía del gran crooner escocés Rod Stewart. También traemos covers de Morrisey, Pharrell, Soda Stereo, Queen, Bob Marley, Led Zepellin e, irónicamente, al mismísimo Santana y su clásico Oye como va. 

En fin, se trata de cambiar por un rato el ambiente de la cuarentena en su casa, buscando hacerlos bailar y hacerlos reir como se merecen. Aprovechen a abrir su botella de mezcal, la que tienen guardada para la mejor ocasión, para asomarse a sus balcones, con su equipo a todo volumen, y sonreírle a sus vecinos con estas tonadas. 

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