Alfonso Espriella y su grito en el páramo

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espriellaPor José Gandour @gandour

Algunos podrán decir que la versión videográfica del nuevo sencillo del artista colombiano Alfonso Espriella no es una pieza de elaborada factura, pero definitivamente podemos decir que El camino tiene un resultado inspirador.

Espriella escogió hacer un rodaje sufrido, subiendo a las cumbres del páramo de Oceta, con un dolor real en el trayecto. El artista, además de hacer sus labores videográficas, se nota que asume su misión de catarsis, donde se desahoga y expone su fragilidad sin vengüenza alguna. Es la primera vez que lo vemos mostrándose por momentos sin su prótesis de pierna, pero su propósito no es hallar lástima ni compasión en el espectador. Al contrario, Espriella muestra su fortaleza y su rabia y la canción hace perfecto respaldo a estas imágenes.

Lo habíamos dicho antes, lo que se viene en el nuevo trabajo de este músico residente en Bogotá es áspero, rudo, pero nunca pierde la sensibilidad que siempre ha expuesto. Se siente en su expresión, en su discurso y en su propuesta visual. Quizás no es el momento de asumir el papel de rockstar complaciente sino más bien el puesto de un artista honrado que quiere quitarse capas innecesarias de glamour y contar tal cual es su historia. Por eso se ve bello y sincero ese baile que hace frente a la maleza revelando las marcas de su accidente producido hace varios años. Por eso su grito causa impacto y convoca a quien siente el momento frente a la cámara.

Lo dijimos al principio: No es el video de mejor factura, pero emociona y con eso basta para convocar a los espectadores, no sólo para escuchar una buena canción sino para conocer a quien con integridad presenta sus labores y espera llegarle al público con un argumento franco y directo. Se aplaude y se agradece el esfuerzo.

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