Billordo, el más punk de los antifolk

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billordo2Por José Gandour @gandour

Es dificil encontrar un artista más contracorriente que Diego Billordo. Ya lo habíamos dicho, pero lo vamos a repetir: ¿Cuántos artistas son capaces de armar por su propia cuenta casi 30 giras por su país, con una muy grande de recitales, presentándose en algunos de los pueblos más lejanos de Argentina, sólo con su guitarra de palo y su voz? ¿Cuántos artistas que ahora se hacen llamar independientes (o simplemente “indies”) logran publicar por su cuenta nueve discos y cargarlos durante sus viajes para venderlos por completo? Estamos hablando además, al contrario de lo que cualquier despistado pensaría viendo su corto instrumental, de alguien que se aleja de cualquier intención costumbrista, y cuyas canciones acústicas se acercan más a lo propuesto por Sonic Youth o Pavement que a lo hecho por cualquier folclorista de la región. Estamos relatando la historia de un hombre que ha lanzado su nuevo álbum poniéndole el apropiado nombre de Punk de fogón, grabado de la manera más artesanal posible, pero sin que eso impida que su discurso y su actitud decaiga en su rebeldía.

Como promoción del disco, presenta el extrañísimo video de Rayen Calfú (flor azul, en mapuche), su primer sencillo. El clip es una animación hecha a punta de fotografías personales, antiguos video juegos, referencias ilustrativas de viejas bibliotecas y un sano ánimo de presentarse de manera burlona y desprevenida mientras el caos sucede en la pantalla. La canción, sensible tonada con momentos líricos desordenados pero emotivos, es contagiosa de principio a fin. Es sencilla, contundente, y si fuera rifle, repartiría balas directas al corazón. Para Billordo, esta es una brillante carta de presentación de su nuevo trabajo, quizás el de mejor construcción de sus años recientes de carrera.

Cada vez que nombramos a Diego Billordo en Zonagirante.com, decimos lo mismo: Señor lector, sugérjase en su obra y sus interesantes grabaciones  y sepa su relato de viajes, composiciones y verdadera autogestión. No será el artista más nombrado en los medios y dificilmente será el que le venda la gaseosa más popular, pero sobrevive peleándola como pocos con su arte, recorriendo su país de manera constante, a pesar de vivir en la Argentina de Macri. Merece, al menos, nuestro respeto.

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