Por equipo de Zonagirante.com @zonagirante

Arte portada Zonagirante Estudio    

Hay épocas del año donde todo el mundo finge alegría y compra sin pensar. Nosotros, que somos unos odiadores profesionales de la festividad, declaramos que lo único que nos une al resto de la humanidad es el consumismo desesperado… y la música.

Entonces, con ese espíritu profundamente antisentimental, pero reconociendo que los músicos también son humanos minimalistas con deseos materiales, hemos armado esta lista. Porque si hay algo que nos hace felices a todos por igual, es el sonido raro, portátil y juguetón.

Acá va nuestra selección de 8 juguetes sonoros reales, de bajo presupuesto, para experimentar, componer, grabar ideas, o arruinar el silencio navideño.


Teenage Engineering Pocket Operator PO-35 — “la voz hecha juguete glitch”

Un sampler vocal de bolsillo que convierte susurros, balbuceos y frases en loops robotizados con efectos glitch. Parece una calculadora de los 90 pero es una máquina de caos sonoro. Ideal para quien disfruta convertir frases inocentes en gritos siderales y ritmos destrozados.
Adictivo, portátil, y perfecto para arruinar villancicos.


Otamatone“surrealismo con vibrato”

El Otamatone es esa anomalía en forma de nota musical con cara, que emite sonidos llorosos cuando lo “estrangulas”.
No sirve para presumir virtuosismo, pero sí para exprimentar timbres absurdos y despertar risas involuntarias. Detrás del chiste hay espacio para exploración sonora real.
Es lo más cercano a un instrumento salido de un sueño con LSD.


Stylophone Beat — “caja de ritmos de bolsillo”

Mini drum machine. Sonido crudo. Interfaz simple. Portabilidad total.
Ideal para quien quiere hacer beats en el bus, en la oficina o en el baño (no juzgamos).
Pone groove donde no debería haberlo. Y eso nos encanta.


Behringer JT-4000 Micro — “synth de caos portátil”

Este mini sintetizador rifa porque es pequeñísimo, pero lleno de locura electrónica.
LFOs, arpegiador, secuenciador y presets útiles para experimentar en cualquier lugar.
Si quieres meter rareza en tus demos, este es tu gremlin portátil.


Electro-Harmonix Nano Looper 360 — “capas, capas, capas”

Un looper pequeño y confiable para grabar capas de guitarra, voz, beatbox, cucharas, gatos, o lo que se te ocurra.
360 segundos en total, organización intuitiva, sonido limpio.
Sirve tanto para practicar riffs como para improvisar drones psicóticos.


M-Audio M-Track Solo — “graba ideas antes de olvidarlas”

Nada mata la inspiración como decir “después lo grabo” y que ese después no llegue jamás.
Esta interfaz sencilla y barata permite capturar riffs, voces, acústicas, loops, ideas nacientes…
No es glamorosa, pero es esencial. Es el gadget “anti-olvido”.


Micrófono de contacto Piezo — “microfonear objetos y superficies”

Este pequeño sensor piezoeléctrico convierte cualquier cosa sólida en instrumento: una mesa, una pared, una ventana, tu guitarra acústica, una caja de cartón…
Sirve para grabar texturas, percusión experimental, ambientes industriales, ruidos misteriosos.
Marca sugerida: Piezo Contact Pickup (hay varios modelos similares).
Perfecto para quien cree que el mundo entero es un estudio de grabación improvisado.


Blackstar Fly 3 — “sonido inmediato para jam”

El mini-amplificador que parece un juguete, pero responde como equipo real.
Dos canales (clean y overdrive), ecualizador inteligente ISF, delay integrado, salida emulada para grabación o audífonos. Funciona con pilas.
Sirve para practicar riffs donde sea, sin excusas.
Ideal para el músico nómada, el guitarrista urbano, o para meter ruido donde nadie lo pidió.


Y por si acaso…

Si a estas alturas quieres regalar uno, auto-regalarte dos, o comprarlos para arruinar la paz doméstica, no te juzgamos.
El caos sonoro también es abrazo.

Felices fiestas (en su versión distorsionada y portable).

Compartir
HTML Snippets Powered By : XYZScripts.com