Por equipo de Zonagirante.com @zonagirante

Arte portada Zonagirante Estudio 

Intro

2025 se está cerrando como un año raro, rarísimo. Y lo que viene seguirá trayendo opacidad, incertidumbre, una persistente sensación de ridículo ajeno y, por momentos, propio también. Aun así, afortunadamente, queda mucha música, y alguna de ella es de una brillante calidad.

La sensación inevitable es la de habitar un planeta con ganas de autodestruirse a una velocidad absurda. Y que, al mismo tiempo, para semejante película, estemos elaborando la mejor banda sonora posible para musicalizar esta torpe tragedia.

Vivir en América Latina en estos días es entrar en la sospecha de que, sin haberlo pedido ni buscado, corremos el riesgo de que un terco insufrible desde el norte del continente se levante una mañana y nos joda la vida.
Porque sí.
Sí, así como suena: porque sí.

¿Qué hace este sitio hablando de política, y de modo tan incorrecto?

Siempre hubo tiranos, cartoneros del poder, coleccionistas de huesos ajenos, malandrines con banda presidencial como escudo, malos imitadores de próceres equivocados. Pero ahora —y no lo decimos para despertar lástimas contemporáneas— nos gobiernan los extremadamente ridículos.
Los que no sienten vergüenza por sus odios infundados, sus teorías conspirativas arcaicas, amplificadas, sus miedos lamentables, sus abusos ni por el veneno de sus palabras.

Hace tiempo quedó claro que las expresiones artísticas, sin entrar a calificar su calidad, suelen moverse en tres direcciones:

  • las complacientes con el statu quo;

  • las que creen que nada importa y que lo mejor es ignorar lo que nos rodea;

  • y, finalmente, las que se sostienen en una insubordinación permanente.

Ninguna posición garantiza que lo que se haga esté bien ni que reciba aplausos agradecidos.
En Zonagirante.com, sin preocuparnos por estar ingenuamente del lado del bien o del mal, creemos en el rompimiento constante de esquemas, aun sabiendo que en muchos aspectos de nuestras vidas somos conservadores e ingenuos.
Como dirían los viejos españoles: la desobediencia nos mola.

Decir esto, claro, nos vuelve políticos.
Escuchamos canciones todo el día, pero eso no implica apatía frente a lo que nos rodea. Lo que ocurre impacta, cuestiona y, a veces, duele.

Somos antifascistas. Creemos en la justicia social. Rechazamos los genocidios. Detestamos el antisemitismo, el racismo, la xenofobia y la ceguera del desprecio.
Somos migrantes, de una u otra forma, en cada etapa de nuestras vidas, y creemos que ser latinoamericanos, donde sea que estemos, implica celebrar el mestizaje en toda su amplitud.

Eso sí: no nos quedamos anclados en la tradición. La tradición sirve para ser rebatida y sostenida cuando abriga, pero nunca para esclavizar.
Ese es, aunque seamos simples comentaristas musicales, nuestro pensamiento político, y lo reflejamos en cada diseño, texto y grabación que publicamos.


2025, ¿sí trajo buena música? Algunas respuestas incómodas

A partir de todo lo anterior, debemos alejarnos un poco del hemisferio y afirmar, como ya lo hicimos antes, que para nosotros el mejor disco del año fue Lux, de Rosalía.
Y sí, pocas veces nos lo pusieron tan fácil.

Un disco que nadie esperaba de ese modo. Caprichoso, quizá concebido para demostrar que puede hacer exactamente lo que se le da la gana y que, maravillosamente, casi todos debíamos escuchar con atención.
Porque la chica es una genia. Una genia de laboratorio sentimental. Alguien que eligió las licuadoras correctas y empezó a mezclar ingredientes antes impensables.

Ya era hora de que el canto operático tuviera una cabida seria en el pop; de que cantar en trece idiomas no fuera un gesto petulante; de que hablar del amor exigiera responsabilidad y poesía.
Lo que incomoda a algunos es que se trate de una mujer joven, hermosa hasta el desgarro, que podría haberse quedado repitiendo la fórmula de Motomami, en un momento en que el reguetón empieza a mostrar sus hilachas, y que haya decidido jugarse por cuerdas clásicas, picante electrónico y bel canto.

¿Lo demás? Afortunadamente, ocurrió de este lado del mundo.


De este lado del charco

América Latina, incluso en medio de la repetición de la repetidera, dejó espacio para grandes sorpresas, tonadas emocionantes y ruidos precisos capaces de despertar el caos necesario.

A lo largo de este especial iremos demostrando que nuestro continente alberga personas, instantes y movimientos que no deberían temer expandirse hacia el resto del mundo.
En el hip hop y el pop hay discos fascinantes. El rock, aunque mayoritariamente continuista e inmóvil, tuvo momentos mágicos. Las nuevas vertientes de la música electrónica funcionan como experimentos válidos que alimentan el ecosistema.

Durante los próximos nueve días, y quizá extendiéndonos un poco más allá de Navidad, reafirmaremos la creciente presencia femenina en la música: más como revolucionarias que como figurines, más como portadoras de banderas que como repetidoras de versos ajenos.
También señalaremos los cruces fértiles entre sonidos folclóricos y géneros globales, y apostaremos por nuevos nombres que, creemos, marcarán el camino por venir.

Acostúmbrense a estos nombres, entre muchos otros: Planta Industrial, Hard Crew, Hiru, Suspiria, Vondre, Terraplana, Sonoras Mil, Marilina Bertoldi, Juan Campodónico.
No importa si están en Nueva York, Bogotá, Montevideo o en una playa perdida de Brasil.

Nuestra meta, como siempre, es contar a qué sonamos más allá de los algoritmos, las campañas publicitarias, los cretinos de escritorio y los corruptos de las radios populares.
Esto es Zonagirante.com: una cuadrilla análogo-digital que insiste en sembrar resistencia y sonidos inesperados en tiempos peligrosos y malagradecidos.

Como decimos en nuestra división de diseño: esto está hecho por felices demonios.


En fin…

Llegamos al final de 2025.
Un año de crisis, nuevos ruidos, caos alentador y desobediencia necesaria.
Esto es lo que escuchamos mientras todo ardía un poco.
Gracias por recorrerlo con nosotros.

 

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