Por equipo de Zonagirante.com @zonagirante
🖋️ Introducción
Steve D. McDonald es un artista e ilustrador de origen canadiense que ha sabido combinar lo tradicional y lo digital con agudeza y curiosidad. Bajo el nombre de usuario @stevedmcdonald en Instagram, se presenta así: “Old school artist using new school tools. Analog/digital & AI.”
Además de su obra visual —con libros de colorear best seller, trabajo editorial e ilustraciones para distintos medios— McDonald ha ofrecido una mirada cansada de los mitos que rodean la inteligencia artificial en el arte: en vez de alarmarse, plantea preguntas que muchas veces se silencian.
En ese espíritu, compartimos a continuación un texto suyo completo (con el debido reconocimiento) porque creemos que desde la escena creativa latinoamericana también nos conviene examinar esas dudas, esas resistencias y esas posibilidades que él aborda.
📜 Traducción del texto de Steve D. McDonald
Aparentemente, la IA está robando, contaminando, destruyendo empleos y arruinando el arte. Hablemos de por qué nada de ello es del todo cierto, y por qué la verdad es mucho más interesante.
Cada vez que publico sobre IA y arte, aparece alguien con una horca y una brújula moral. Bien. Pero antes de declarar la muerte de la creatividad, estos son ocho mitos que siguen circulando… y por qué no los compro.
“La IA es robo.” El crimen vive en un sistema de copyright diseñado para corporaciones, no para creadores. Como dice @disa_fran, el arte siempre ha sido un remix. Todo artista reelabora el pasado. El problema no es la reutilización. Es lo injustamente que recompensamos a quienes agregan algo al acervo compartido de ideas.
“No existe autoría con la IA.” La autoría nunca fue divina. Está moldeada por personas, herramientas y tiempos. La IA, como un pincel o una cámara, co-moldea lo que hacemos. Decir que un prompt no es autoría es como decir que una foto no es arte porque empieza con un clic.
“La IA contamina.” Claro, pero todo lo digital lo hace. Streaming, gaming y viajes consumen mucha más energía. El problema real es quién controla la energía y quién se beneficia de ella.
“La IA sólo produce basura.” La mayor parte del arte de IA es mediocre. El de los humanos también lo es. Cada medio nuevo empieza desordenado antes de madurar. La mediocridad no es fracaso. Es el terreno donde brota la originalidad.
“Si no usas tus manos, no es arte.” En ese caso, la fotografía, el cine y la música electrónica no existirían. El arte no se define por la herramienta. Se define por la intención y la conciencia.
“La IA fue creada por capitalistas.” Cierto, pero también lo fueron los tubos de pintura, las cámaras y los ordenadores. El objetivo no es la oposición. Es el acceso. Modelos abiertos, GPU compartidas y datos transparentes convierten la tecnología en un bien común, no en un monopolio.
“Las IA están robando mi trabajo.” Las herramientas no despiden personas. Las personas lo hacen. Cuando las compañías culpan a la IA de despidos, esconden una máquina tras su cortina. Si la tecnología mejora el trabajo, sus beneficios deberían compartirse, no acumularse.
“El arte de IA no puede tener copyright.” Una obra creada enteramente por IA no puede tenerlo, y eso es justo. Pero una vez que la entrada humana o la intención intervienen, la IA se vuelve herramienta, no creadora. La ley de copyright ya lo reconoce.
La IA no está matando la creatividad. Está revelando lo poco que la hemos valorado.
🔍 Nuestra reflexión en Zonagirante.com
Nosotros en el equipo de Zonagirante.com fuimos descubriendo que muchas de nuestras preocupaciones ya estaban dibujadas en este texto: que la IA no es el enemigo; que el problema real es el sistema que ha definido quién crea, cómo crea y qué se considera “valioso”.
Trabajamos día a día con músicos, ilustradores, creadores que ya usan IA, Photoshop, sintetizadores o lo que tengan a mano, y a menudo la preocupación es otra: recibir reconocimiento, tener visibilidad, ser remunerados. No la herramienta en sí.
Por eso, al leer a McDonald, nos sentimos en casa: él afirma que la intención importa más que el instrumento, y que la creatividad ha sido siempre remix, siempre remezcla, siempre diálogo.
Y nosotros decimos que en Latinoamérica, donde los recursos son más precarios, la IA puede ser una puerta, no una trampa.
Finalmente, creemos que la tarea no es demonizar el nuevo medio, sino crear las condiciones para que quienes lo usan —creadores independientes— tengan voz, pago justo y oportunidades reales.
La IA no reemplaza la mirada humana. La complementa. Y nosotros estamos aquí para valorarla y para ofrecerla dentro de un ecosistema que siga siendo nuestro, plural y libre.



