Por José Gandour @gandour

Fotos Rodrigo Vique

 

Desde hace un buen rato le seguimos la pista a Rodrigo Odriozola. De por si, ya lo entrevistamos en 2017, ocasión en la cual nos contó de su segundo álbum, De cuando aluminé. Bueno, quizás sea mejor recordarles antes que el nombre artístico de este uruguayo es Toto Yulelé, y que hemos recobrado contacto con él por la publicación, después de un buen rato, de su tercer disco, llamado simplemente Una casa. Su obra siempre nos gustó, ya que logra canciones sencillas, directas, de sabor preferencialmente acústico, con ese sello nostálgico inevitablemente rioplatense, de lenguaje reposado, divertido, sincero y atrapante. Igual Una casa contiene un sonido más maduro, donde, sin excesos, se asumen más riesgos en la construcción instrumental, sin perder nunca la esencia del brillante cantautor independiente que siempre fue. Este compilado de siete tonadas, casi enteramente grabado en su hogar, es delicioso, y seduce desde su primera canción, Lo que aprendí, donde en algún momento dice (y llega al corazón) unas líneas que dicen

Dejé de fumar y empecé de nuevo

levanté la alfombra y prendí el fuego

no salté a volar, nunca tuve alas

agrandé los pies caminando cuadras

En fin, gracias a la nueva música, nos reencontramos con un viejo amigo y lo encontramos en Montevideo para conversar del paso del tiempo y la evolución de su trabajo:

¿Cómo has estado?
Todo bien! Hace años que no hablamos, desde 2017.

¿Cómo ha cambiado tu música desde ese entonces?
Creo que he profundizado en una búsqueda en la que ya venía, pero recién ahora siento que estoy encontrando un sonido y una forma de decir más propia. Me siento mas empoderado en el proceso, y con mas confianza, lo cual hace que el sonido sea diferente. Cada disco es diferente, pero con una base común que es esa búsqueda.

¿Cómo definirías ese sonido, para quien no te haya escuchado?
Como una continuación de la tradición de cantautores de Uruguay, con una gran influencia de los ritmos tradicionales de nuestro país (candombe, milonga), pero atravesado además por el sonido mas pop-rock latinoamericano, y muy centrado en la canción como faro. Toda la música está al servicio del mensaje. Me concentro mucho en las letras, es lo que mas trabajo. Después hay algo que involuntariamente sale como consecuencia de la música que he escuchado en mi vida.

Eso te iba a decir, cada canción parece traer una historia particular, ¿es así?
Si, es así. Cada canción es una historia, o si no hay historia, es el desarrollo de una idea o reflexión. Pero este álbum lo pensé de una manera conceptual. Cada historia es singular, pero hace a una historia mayor que es el álbum en si. Un disco pensado para escuchar de principio a fin. Es como un retrato de época.

Hablas de “época”. ¿Cómo describirías los tiempos que estamos viviendo?
Tiempos de crisis, crisis como cambio, como gran transformación. Como toda transformación, es dolorosa, pero también es una gran oportunidad de cambiar algunas cosas que nos estaban haciendo mal. Creo que esta situación (pandemia mundial) dejó en evidencia algunas cosas que ya estaban sucediendo hace mucho tiempo, pero que en la vorágine de la vida no podíamos detenernos a ver y pensar. Para mi es un tiempo de mirar hacia adentro, de cuestionarnos nuestras bases, ideales, mandatos, y como generación tenemos la obligación de crear un mundo nuevo. De alguna manera eso también aplica a lo musical.

Lo de “mundo nuevo” es una constante en el discurso que circula en América Latina. “¿Qué es eso?”, preguntaría alguien de edad avanzada…
Creo que es lo que viene después de una tormenta que arrasó con todo, es la oportunidad de reinventarse. Yo lo visualizo más hacia adentro que hacia afuera, la posibilidad de cuestionarnos ciertas cosas que siempre dimos por seguras y que hoy estamos viendo que esa “seguridad” también era una ficción. Creo que es inevitable después de cualquier crisis, pero en este caso, ya estamos recibiendo mensajes claros. Un ejemplo puede ser el medio ambiente. Es notorio que hay cosas que ya no dan para mas y que si no empezamos a transformar la manera en que nos relacionamos con eso, esto va a ser cada vez peor

Después de todo esto que sigue sucediendo, ¿cómo es el estado actual de la música uruguaya?
Yo soy un amante de la música uruguaya, y siempre estoy atento a lo que va saliendo. Uruguay es un país muy pequeño, con una población pequeña, pero con una gran cantidad de artistas. A nivel artístico están sucediendo cosas increíbles, nuevos músicos y músicas que aparecen constantemente. Simultáneamente, la pandemia generó que hace varios meses que están prohibidos los conciertos en vivo, y simultáneamente están permitidos los cultos religiosos presenciales, están abiertos los shoppings y la mayoría de las actividades que mueven gente están funcionando. Entonces los artistas no entendemos por qué no se nos permite trabajar.

Seguramente la música convocará a Satán, pensarán algunos…
Si, o creo que convoca a la reflexión, la actitud crítica y la organización colectiva, que es peor que Satán.

Igual, ¿qué se viene para ti en los próximos días con tu nuevo disco?
Estoy muy contento con la repercusión que está teniendo. Estamos planificando poder tocarlo en vivo para fin de año, pero aún es incierto si vamos a poder hacerlo. Por lo pronto, espero que el disco circule y que lo escuche la mayor cantidad de gente posible. La intención es poder presentarlo en Uruguay y en Argentina.

 

 

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